Campañas y disputa del sentido común

Por Gimena Gonzalez Eastoe

En la “Mejor Provincia” se vende futuro y se propone miseria; se exporta gas y -al mismo tiempo- se prenden fuego casillas donde la gente vive a leña. Por eso es importante recordar que en este juego de reparto del poder, una gran porción aún la tiene la ciudadanía.

¿Qué dicen cuando hablan las y los políticos neuquinos? ¿A quién le hablan? ¿Qué sentido disputan en esta campaña?

“El destino es colectivo o no hay destino para la sociedad” sentenció Rioseco en el encuentro de equipos técnicos de Unidad Ciudadana Frente Neuquino, donde discursivamente se apuesta al triunfo, no dejando dudas de que las posibilidades de vencer al oficialismo son, esta vez, efectivamente ciertas.

Una dupla que pudo rápidamente disipar las diferencias de forma y de fondo y que camina consolidando un proyecto político fuerte. Ambos hacen hincapié en sus discursos en las necesidades de las y los neuquinos, pero a la vez ponen el énfasis sobre lo que se puede y debe hacer mejor. Parados sobre la necesidad de potenciar el recurso humano antes que el recurso petrolero, Ramón y Darío eligieron darle a la educación un papel predominante en sus discursos al afirmar en cada acto público que sin educación de calidad, de nada sirve Vaca Muerta.

En este avance de campañas atípicas, campañas soft, de verano, el gobierno provincial puso al ejército de empleados públicos a trabajar en función de su campaña, y se dedica a mostrar en redes sociales las grandes convocatorias que es capaz de hacer. Sin novedades, la campaña oscila entre actos típicos, en los que el gobernador actúa de pastor, y con el viejo discurso federalista de férrea neuquinidad, que ya no impacta como antes.

Más a la derecha de la derecha se ubica Quiroga, con un discurso menos conciliador. Se jacta de poder ser más ordenador con la doctrina Chocobar y de poder enseñarle a la pistolera Bullrich de qué va esto de impartir seguridad (a los tiros).

Mientras tanto, en un universo paralelo, el candidato de la impunidad eligió a su enemigo, el gremio docente. Con un discurso cargado de violencia, autoritario y sin propuestas, Sobisch dice que “se acabó la joda” como un padre con el cinturón en la mano. La imagen es paupérrima y aunque quieran vender que la sociedad lo apoya, en el entramado social aún duele la represión y la muerte. De manera que sería oportuno no sólo no darle más prensa sino recordarle a ese que decía estar “100% preparado” que sacó el mísero 1% “por corrupto y pelotudo” según sus propias palabras. Así parecen ser las cosas en una provincia que siempre ha tenido su propio ritmo histórico; que crece velozmente pero sigue sin poder pensar en una planificación que garantice lo que ofrece. La “Mejor Provincia” vende futuro y propone miserias, exporta gas y se prenden fuego casillas donde la gente vive a leña. Por eso es importante recordar que en este juego de reparto del poder, una gran porción aún la tiene la ciudadanía.

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