Apartheid Rosa

[smartslider3 slider=8]

Y cuando uno cree que no se podía ser más cínico, ellxs van y lo hacen. Un esfuerzo extraordinario por desvirtuar la lucha de #NiUnaMenos.

 

Tras cumplirse un año de movilizaciones para visibilizar el femicidio como una problemática social, parte de la clase política responde al reclamo con una propuesta nefasta: vagones exclusivos para mujeres. Se trata de un proyecto presentado por la legisladora porteña Graciela Ocaña para que, frente al acoso que sufrimos las mujeres en el transporte público en horas pico, existan vagones exclusivos para nosotras.

La propuesta generó malestar en la comunidad porque revela una falta de tacto y de comprensión del reclamo que es, como mínimo, alarmante.

Con este proyecto no se busca dar respuesta al reclamo por respeto y derecho a vivir libremente, sino que habilita la agresión y aísla a la mujer. Se pone foco sobre la mujer que debe prevenir el acoso y no sobre el hombre que debe respetar a la mujer por ser igual a él.

La segregación por géneros, en este caso, afirma implícitamente dos cuestiones: uno, que los hombres son todos acosadores, depravados, violentos y misóginos. Dos, que la mujer que no optase por viajar en el vagón de mujeres, acepta la violencia y el acoso, o lo provoca, justificando de esta manera la violencia machista. Y quien escribe estas líneas considera que ambas afirmaciones son incorrectas y peligrosas.

Si bien es cierto que en otros países existen vagones exclusivos para que las mujeres se trasladen de manera “segura” en determinados días a determinadas horas, no es menos cierto que en esos países no han registrado cambios sustanciales en el comportamiento de los agresores, ni en el número de víctimas de acoso. Por otra parte, lo que sí está claro es la ausencia de un programa de Estado que haga énfasis en solucionar este problema de fondo. En última instancia, lo que promueven este tipo de políticas, es la naturalización del acoso, como cosa inevitable.

Debemos utilizar los recursos del Estado para generar políticas públicas que eduquen al conjunto de la sociedad sobre esta problemática que sigue sumando muertas. Que enseñe a hombres y mujeres a respetar al otro por el solo hecho de ser humano. Y sobre todo, que ayuden a erradicar la violencia machista que afecta, discrimina, estigmatiza y mata a hombres y mujeres.

 

Por Gimena González-Eastoe

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.