¿Cómo no enamorarse?

Por Pablo Lombard

Andrea Tubio, la emergente de la nueva política neuquina. Muy cerca y tan distante de la política de la capital neuquina. La cara visible de un proceso para entender y replicar. La política de lo colectivo con la impronta del compromiso social, el trabajo y la militancia.

Advierto a los desprevenidos, el título, o la pregunta del mismo es algo tramposa. La primera idea, y la que persiste en mi cabeza antes de sentarme a escribir era: ¿Cómo no enamorarnos de la Política?

Quise ir despacio, como lo vienen haciendo en Plottier. Supongo que la pregunta quedará flotando en el aire mientras hago el intento de ordenar las ideas y analizar la experiencia que llevan adelante Andrea Tubio y su amplio grupo de compañerxs desde la conducción del PJ Plottier, como la emergente de la nueva política neuquina.

 

La figura.

Andrea es la cara visible de un proceso que lleva trabajando en silencio más de cinco años en la ciudad de Plottier. Desde la convicción y la humildad, pero con objetivos y valores muy claros. El punto de inflexión o la ruptura en la agenda por parte de ese colectivo de compañerxs fueron sin lugar a dudas las internas partidarias del PJ‐Plottier del 2018. Contra todo pronóstico, de punto para la vieja política, Andrea y sus compañerxs se impusieron cómodamente ante el candidato que corría con el caballo del comisario. Pero lejos de la foto victoriosa, por detrás de ese triunfo, ese colectivo militante acumuló sucesivamente muchas e interesantes victorias en lo que a convocar, incluir, acercar, escuchar y ampliar las bases del partido en su ciudad se refiere.

Entonces, quizás, debamos re‐evaluar la forma de hacer pronósticos, abandonar a los mecenas de la nueva (vieja) política y dejar de pensarla como una actividad que se resuelve meramente como si se tratase de vender un producto, o romper las estructuras de la vieja política, muchas veces nada más que un gran cascarón seco sin relleno, incapaz de llegar a la gente desde el llano. Nadie tiene la verdad absoluta, solo que quizás el éxito de los de hoy no deba tapar las formas conocidas, y más humanizadas de la política.

 

La política en el centro de la escena.

Por ahí va la mano. Andrea es ante todo una compañera, militante, así se asume ella, sin sacar los pies del plato al respecto de sus responsabilidades como conductora. Maestra de profesión, su trabajo pareciera ser su filosofía de vida, su forma. Está claro, es la referente, pero el centro de la escena lo ocupa La Política, ella y su colectivo de compañerxs son los ideólogos e intérpretes primarios (no se conforman con ser solamente ellxs). Esto pareciera ser una afirmación en exceso grandilocuente, pero lejos de serlo, basta con mirar de cerca cómo funciona el PJ local para verlo. Sus formas, su construcción, trasciende la construcción de la agrupación a la que ella pertenece. Todo un ejemplo de trabajo colectivo  y anti‐sectario en los tiempos que corren, en los que el culto a la individualidad prevalece sobre la primerísima necesidad de generar consensos de mayorías.

 

La unidad.

La unidad como necesidad (premisa), la unidad como discurso. Dos definiciones de un mismo concepto que muchas veces cuesta compatibilizar, hermanar. Cómo construir en un partido y en una provincia en la cual el peronismo siempre se ha visto opacado y marginado por su versión provincial primigenia y proscripta. Al pasado pisado. Lejos estamos de las banderas de la justicia social enarboladas en el partido provincial. Hoy por hoy, su debate está en ciernes, en una delgada línea hacia un camino sin retorno al neoliberalismo recalcitrante. Ahora bien, ¿qué pasa en el peronismo?

El actual contexto, debiera ser la piedra filosofal para construir un proceso de unidad que lleve a cambiar el rumbo de nuestra provincia, y por qué no el país. Amanece que no es poco.

Aquí es donde nos detenemos y miramos a Plottier.

¿La unidad como declamación o la unidad de acción y construcción? Más de un dirigente vernáculo de los múltiples sellos que abarrotan nuestra cotidianeidad hablará loas de la unidad, y las bondades que ella conlleva para los matutinos de la región. ¿Pero pueden darse el lujo de salir a la calle y ser reconocidos en virtud de esas declaraciones y de su pasado reciente?

El PJ de Plottier, con Andrea a la cabeza, es una de las excepciones a la regla y la historia del Peronismo provincial

 

El mensaje.

Viernes 11 de Enero (sí, Enero) del recién estrenado 2019, lanzamiento provincial de la fórmula Rioseco‐Martínez‐Tubio en la plaza San Martín de Plottier (¿Coincidencia?).

Siempre sentí debilidad por colarme en la multitud y observar. Desde chico, esa situación representa algo así como la búsqueda del tesoro. Desde el anonimato y el bullicio de la masa se puede observar, sino todo, casi todo.

Un acto de lanzamiento, una figura nacional, recorrida de los candidatos de la fórmula a la gobernación por la ciudad (un emprendimiento cooperativo y el hospital) y luego a la plaza. Muy buena convocatoria, fuerte impronta del Peronismo de Plottier (¿Casualidad?). La dirigencia provincial sentada primera fila, muchxs vecinos también, algunos otros referentes esperando (preocupados y ocupados) la llegada de los candidatos a gobernador y vice atrás del escenario, de espaldas a la gente. Acto de formalidad, recepción o simplemente una foto.

La columna (el 80% del acto) irrumpe por la avenida San Martin y copa el acto con Andrea Tubio a la cabeza. Los vecinxs la reconocen, se paran y la saludan, la reconocen como una igual y no paran de hacerlo. De todas las edades y filiaciones partidarias. De forma espontanea piden portar esos llamativos cartelitos que proclaman su candidatura, como quién se enorgullece de llevar esa remera de rock atesorada de los momentos felices, de libertad y esperanza. La columna canta, se enorgullece de su candidata. Los canticos vienen desde los 70 a la actualidad, de la lucha de lxs que ya no están hasta las reivindicaciones de género de la actualidad. Un crisol, la síntesis de la política contenido en un solo nombre: Andrea Tubio. El acto comienza, y ella sigue allí, con lxs suyos. Sobre el final Ramón y Darío, junto a los candidatos a Diputados y Leopoldo Moreau bajan y se fusionan para la foto con su gente. Andrea ya estaba ahí, en el centro de la foto.

 

La grieta.

Plottier, en alguna medida es esa argentina arrasada, que se conformaba con que un presidente durara más de una semana, o con un intendente asfalte un par de calles. Estaba todo por hacer. Y ahí llegó ese flaco desgarbado, sencillo, rupturista por el solo hecho de ser uno más de los que estamos del otro lado de la valla. Podrán decir lo que quieran, difamar, operar y mucho más. Puso a la argentina de pie y nos devolvió la idea de que podemos enamorarnos de la política como herramienta de transformación social, de empoderamiento. Andrea y su colectivo de compañerxs, es en alguna medida a Plottier, lo que Néstor y cristina fueron a la Argentina.

¿Cómo no enamorarnos de la Política?

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