Y una vez, fue JUSTICIA

Poco más de un año tardaron en sentenciar al asesino de Braian Hernández, el adolescente de 14 años fusilado con un tiro en la cabeza por parte del policía Claudio Salas, actualmente condenado a prisión perpetua.

Braian había salido a “vaguear” con los pibes, sus amigos, por el barrio. Tal como lo afirmaron en las declaraciones a la justicia, los pibes denunciaron el constante abuso y atropello por parte de la policía, que muchas veces los detiene “por las dudas”. Razón que los llevó a desobedecer un operativo policial. Acto seguido, la respuesta de la policía fue disparar. Las hipótesis son muchas pero ninguna cierta, por eso hoy algunos de los policía de ese operativo son investigados por “falso testimonio”. La única verdad es la realidad; y es que Braian fue asesinado.

Once meses más tarde, la justicia resolvió condenar a Salas a prisión perpetua por el asesinato de Braian Hernández. De forma unánime, los jueces de la Cámara Criminal Segunda desecharon la hipótesis de “legítima defensa” planteada por la defensa y entendieron que el accionar del policía fue innecesario e irracional.
Y fue Justicia, porque puso de relieve un debate por años postergado acerca del rol de la policía y desnudó la violencia institucional instalada y naturalizada en nuestra sociedad. Fue justicia porque la familia de Braian, su mamá Eli, encontró en la movilización y la protesta una forma de levantar la voz y ser escuchada. Porque nos obligaron a pensar el valor de la vida humana sin importar el lugar donde hayamos nacido. Porque se aclamó una vez más que “ningún pibe nace chorro” y que la policía debiera estar para asegurarnos la vida, la convivencia.
Fue justicia porque se puso luz a la impunidad con la que se maneja la institución policial, en la que sus miembros reproducen prácticas antidemocráticas y se arrogan el derecho de impartir justicia, con el dedo en el gatillo.

Será tiempo de que la sociedad neuquina comience a discutir qué proyecto de provincia nos proponemos construir, sobre qué valores y en función de eso, cuáles son los roles que deben cumplir sus instituciones. Pero mientras la policía continúe actuando violentamente sobre los sectores más vulnerables de nuestra sociedad, difícilmente podamos erradicar la violencia nacida en las barriadas producto del abandono del estado.

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