Victoria de Maduro

Este domingo se realizaron elecciones presidenciales en la República Bolivariana de Venezuela. El cómodo triunfo de Nicolás Maduro, el llamado a la abstención electoral por gran parte de la oposición nucleada en la Mesa de Unidad Democrática (MUD) y el no reconocimiento de los resultados por parte del principal candidato opositor, el ex chavista Henri Falcón, son el reflejo de la compleja disputa política que se vive en el país sudamericano pero sobre todo, de la incapacidad del conglomerado opositor de convertirse en una alternativa real de poder al chavismo.

Los números que dejo el último boletín publicado este lunes por la rectora del Consejo Nacional Electoral (CNE), Sandra Oblitas, no dejan lugar a dudas. En términos generales la participación fue de 46,02% del padrón electoral de los cuales 9.132.655 fueron votos válidos con el 98,78% ya escrutados. Del total de los sufragios, 6.190.612 fueron para el candidato a la reelección presidencial del Frente Amplio de la Patria, Nicolás Maduro, mientras que 1.909.172 votos fueron para el candidato de la coalición liderada por Avanzada Progresista, Movimiento al Socialismo (MAS) y el Comité de Organización Política Electoral Independiente (Copei), Henri Falcón.

20.759.809 era el número total de votantes habilitados pero el llamado a la abstención por los líderes de la MUD se hizo sentir. Más aún si tenemos en cuenta ese mismo número de la elección presidencial del 14 de abril del 2013 en donde el reciente fallecimiento de Hugo Chávez hacía soñar a la oposición de aquel entonces liderada por Enrique Capriles con una inminente victoria. La participación en esos comicios, y recordando que el voto no es obligatorio, fue del 79,69%, es decir, 33,7% mayor a la registrada este domingo.

Si tomamos en cuenta este último dato, vale remarcar aún más la victoria de Nicolás Maduro dado no solo al contexto de guerra económica en que vive el país desde el 2013 y los sucesivos planes desestabilizadores que se fueron sucediendo con el auspicio de una oposición interna y externa feroz para nada democrática, sino que también hay que sumarle el mérito que hizo el propio Maduro para salir adelante en cada una de los escollos que se le fueron presentando en sus primeros 6 años de mandato, pero sobre todo, la capacidad de construir su propia figura de liderazgo a la sombra de un gigante como Chávez.

Si todo acontece según los plazos constitucionales, serán 6 años más en el poder en donde los desafíos del llamado “Socialismo del Siglo XXI” son enormes pero que aún con sus marchas y contramarchas, sus errores y aciertos, quedó demostrado este domingo que hay una gran masa dispuesta a no dar por tierra estos 20 años de transformaciones que han marcado un antes y un después en la historia de Venezuela.

El devenir interno a su vez estará atado a la capacidad de Maduro de mover sus piezas en un tablero continental adverso con el giro a la derecha en todo el continente y la presión infinita y cada vez mayor de los Estados Unidos con un Trump a la cabeza.

Por Valentin Steimbreger

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