Venezuela, la intelectualidad y el factor militar

Por fuera de los desafíos de la nueva Francia de Macron y los ribetes que enfrenta a nivel interno y externo la administración Trump, las noticias internacionales de los grandes medios de nuestro país se centraron (como ya viene ocurriendo desde hace tiempo) en la compleja realidad socio-política y económica que atraviesa Venezuela a partir de las protestas que se registran en el país desde el 1 de abril, y que ya dejaron al menos más de 40 muertos y más de 700 heridos.

El llamado a una la Asamblea Nacional Constituyente el 1 mayo por un presidente fuertemente debilitado, se ha convertido en el punto crucial de salvación para el chavismo. Es decir, una salida no violenta, legal y democrática a un caos instalado desde 2013 a la fecha. Para muchos será la única salida posible para que esta situación paralizante que se vive, no se transforme en una tragedia.

Del otro lado tenemos un oposición nucleada en la MUD apoyada por Estados Unidos que viendo la correlación de fuerzas (ahora) a su favor, no participará de la convocatoria del gobierno por considerarlo fraudulenta y seguirá en las calles con una propuesta concreta: el llamado a elecciones anticipadas como única condición para el dialogo. Para ello lleva adelante una guerra económica, la incitación a la violencia extrema y la búsqueda de un aislamiento internacional para el gobierno. Todo esto apoyado por las grandes medios de comunicación y manipulación que hacen pasar como “combatientes por la libertad” a verdaderos grupos organizados y alentados para producir el caos que haga que la población de una vez por todas decida aceptar “un final terrible antes que un terror sin fin”.

Según esta visión apoyada por ciertos intelectuales de izquierda latinoamericanos sugiere que la única opción que tiene el gobierno es descargar sobre el ala insurreccional de la oposición todo el rigor de la ley. En cambio otro sector de intelectuales (también de autodenominados de “izquierda”) argumenta que el proceso de pérdida de la mayoría electoral del chavismo generó una respuesta de no-reconocimiento y de deriva autoritaria cada vez mayor por parte del gobierno. Así mismo, reprochan el apoyo incondicional de las izquierdas de la región al chavismo, lo cual habría reforzado desde su punto de vista las tendencias negativas del proceso y que tiene como su cara más visible la represión.

Si bien Maduro esta semana prometió castigar los abusos de las fuerzas de seguridad contra los manifestantes que participan en las protestas contra su gobierno, en un intento de amortiguar las declaraciones del ministro de defensa Vladimir Padrino (quien dejaba abierta la posibilidad de iniciar causas en tribunales militares contra manifestantes que agredan a sujetos o instalaciones de las Fuerza Armadas), invitó a los militares a presentar propuestas para la Constituyente con el fin de reforzar la unión cívico-militar.

Más allá del debate intelectual, esto último, no hace más que reafirmar una hipótesis: el chavismo militar es el último bastión de sustento concreto con el que cuenta Maduro.

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