Venezuela: democracia en crisis y conflicto de poderes

Luego de la elección del domingo para la Constituyente, la oposición prosiguió con su embestida contra el chavismo reforzando la imagen de un “gobierno autoritario”, apoyada por actores externos. El oficialismo mientras tanto, busca en la Constituyente una salida pacífica a la crisis política en el que está inmerso el país.

Este viernes luego de realizados los comicios donde se eligieron sus 545 integrantes, la Asamblea General Constituyente que no contó con la participación de la oposición, comenzó a deliberar con la juramentación del cuerpo electo y la designación en la presidencia de la ex canciller Delcy Rodríguez quien exclamó: “Frente a las balas y el odio, los votos”. Sin dudas los 8 millones de votos obtenidos en la elección, son un fuerte respaldo al plan de Nicolás Maduro de buscarle una salida democrática y pacífica a una democracia en crisis con conflicto de poderes y con una oposición radicalizada que lo último que quiere es un dialogo serio con el oficialismo. Solo busca su destitución.

La semana después de la elección siguió primero con la encarcelación por haber violado las condiciones de prisión domiciliaria de dos líderes opositores como Leopoldo López y Antonio Ledesma, que le sirvió a oposición como instrumento para seguir construyendo el relato y la imagen de un gobierno “dictador”. En segunda instancia desde Londres, la empresa Smartmatic, encargada de brindar las máquinas de voto electrónico junto a opositores venezolanos, anunciaban irregularidades en la elección del domingo en 1 millón de votos con el fin de desacreditar el inmenso apoyo para Constituyente. El último hecho que puso en jaque a una tensa calma que se vivió esta semana, fue el frustrado intento de copamiento de un cuartel por parte de un militar prófugo desde el 2014 al mando de un reducido grupo de civiles armados.

Estas tensiones internas se retroalimentan con los actores externos que juegan su propio juego, tanto reconociendo la Constituyente como Rusia o aquellos que llaman a su desconocimiento total como es el caso de Estados Unidos. Esta semana el panorama geopolítico en torno a lo acontecido en Venezuela sumo un nuevo llamado para que se suspenda el proceso constituyente, esta vez desde el Vaticano. El otro revés, vino de la mano de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que dictó medidas cautelares de protección a la fiscal general de Venezuela, Luis Ortega Díaz, porque enfrenta un riesgo inminente de daño irreparable teniendo en cuenta las declaraciones vertidas por altas autoridades que la vinculaban con actos terroristas y la calificaban como traidora al gobierno.

Tras estos hechos, en la primera sesión de la Constituyente se decidió además de, poner un plazo de funcionamiento de dos años e investigar la violencia política en el país, la salida del cargo de dicha fiscal general inhabilitándola para ocupar cargos públicos.

Sin olvidar las grandes presiones externas que existen sobre Venezuela, con una Asamblea Nacional opositora en desacato, pero a su vez que opera como un extrapoder, un poder judicial que entra en disputa y un ejecutivo que aún cuenta con una base de apoyo popular bastante apreciable y el respaldo de las Fuerzas Armadas, es preciso reiterar (para aclarar) que lo que acontece en este suelo es un proyecto democrático en crisis con conflicto de poderes. No, una dictadura.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *