Vecinales poco claras

La Comisión Vecinal del Bº Gregorio Álvarez, sufre actualmente una serie de irregularidades de las que, ni los vecinos ni las autoridades municipales, han acusado recibo. Los vecinos por la falta de organización y participación, pero las autoridades municipales por incumplimiento de las ordenanzas vigentes, por inacción y especulación política junto a quienes actualmente conducen dicha vecinal.

La política de vaciamiento de las sociedades vecinales tiene un punto de origen: la desorganización, las cuentas poco claras, el incumplimiento de las normativas vigentes, y la designación arbitraria de quienes pueden o no participar en el barrio. El objetivo ha sido vaciar de participación comunitaria los barrios, aquello que en realidad tienen por objetivo las vecinales, como espacios de encuentro, debate y acción para mejor la calidad de vida de los vecinos del barrio en lo inmediato. Muchas de las vecinales se han convertido en trampolines de concejales tanto del partido provincial como del municipal, a pesar que la Carta Orgánica de la Ciudad y las Ordenanzas lo prohíben taxativamente. Resulta poco claro, cómo quienes representan los intereses de los vecinos en lo cotidiano, luego ocupando cargos de funcionarios se olvidan de las necesidades más urgentes. El trampolín se desvirtúa y se convierte en negocio personal.

La lógica del manejo en pocas manos es el reflejo de lo que a niveles mayores sucede desde hace un tiempo. Pero lo grave es el accionar de funcionarios públicos interviniendo a favor de las irregularidades y desoyendo las denuncias públicas, formales y reiteradas realizadas por los vecinos.

Sorprende que quienes deben controlar y aplicar la legislación sobre las Vecinales, integran listas para la concejalía local, tal es el caso de Santiago Montorfano, quien tiene a cargo las relaciones institucionales del Municipio, es el órgano superior de Vecinales, y ha desoído los reclamos de los vecinos. Así también; ocurre con Juan Héctor Fuenzalida, actual Director de Sociedades Vecinales, quien ha avalado aprietes, digitando temas y “armando” las reuniones de Comisiones Directivas haciendo aprobar lo que le conviene al Ejecutivo y no a los vecinos, disponiendo intervenciones, suspensiones y cesantías de miembros que piden la aplicación de la ley sin respetar el debido proceso.

Frente a esto, la única solución es la información y la participación en nuestros barrios. Los vecinos tenemos la obligación de controlar a dónde van a parar los recursos públicos, que salen del bolsillo en carácter de impuestos. Saber qué se hace en nuestra comisión vecinal, quienes la utilizan, para qué fines; porque en definitiva ese espacio es de todos. Lo cierto es que la única forma de fortalecer la democracia, es participando desde los espacios más cercanos, para poder ir entendiendo la lógica del poder en otros niveles. Los niveles de corrupción que existen en lo cotidiano de nuestro barrio, son a escala lo que dejamos pasar a nivel municipal o provincial. Será tiempo, de arremangarse y hacerse cargo de que ser vecino, es comprometerse con el todo.

Reunidos con vecinos que hicieron las denuncias por irregularidades

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