Un triunfo docente

Mientras planificaba y armaba materiales didácticos para los/as pibes/as, me llega la confirmación de los resultados de las asambleas que ayer ya habían salido a la luz. Y eso merece una pausa.
En las asambleas de toda la provincia aceptamos, finalmente, la propuesta del gobierno, un acuerdo que no sólo es salarial, sino que incluye el “compromiso” de conservación del régimen jubilatorio, la discusion por partidas de comedor y la finalización de obras en edificios escolares. Esas asambleas en las que participamos todos/as los/as docentes, en las que cada mano, cada compañero/a, decide.

Y quizás, no sea suficiente. Y seguro, nos merecemos más por la labor que desempeñamos. Sin embargo, a más de un mes de iniciado el conflicto, volvemos enteros/as y juntos/as. Y no es un dato menor.

Todo este mes no fue una extensión de vacaciones; todo lo contrario, marchamos, participamos, discutimos, nos enojamos, nos emocionamos. Recibimos insultos y expresiones de apoyo. Volvimos a ser miles en las calles de Neuquén, algunas veces 10 mil, otras 15 e incluso 30 mil. Dormimos frente a casa de gobierno. Participamos en la Marcha Federal Docente. Volvimos a exigir Justicia Completa por el asesinato de Carlos Fuentealba. Nos encontramos en las escuelas con los/as pibes/as, con las familias. Hicimos banderas. Y volvimos otra vez a la calles.

Después de un mes, volvemos a preguntarnos, (y espero que otros/as también lo hagan) porqué el gobierno eligió extender este conflicto. Porqué se niegan las paritarias. Porqué se empobrece la educación pública.
No fue fácil, e incluso, personalmente, significó una experiencia que me interpeló (y me interpela). Resignificamos relaciones, con nuestros/as compañeros/as y con los/as pibes/as. Pero también con nosotros/as mismos/as. No sólo somos profesores/as, maestros/as, directores/as, bibliotecarios/as, preceptores/as, secretarios/as. Somos trabajadores/as de la educación. Y eso es mucho más que estar en el aula cuando suena el timbre. 

Emocionada y dignificada vuelvo la semana que viene, no a la sino a las escuelas (porque yo también soy “profesora taxi”). Vuelvo a las escuelas y los/as pibes/as a los/as que tanto extraño. Orgullosa de preparar la mochila, de comprar y armar mis propias herramientas de trabajo, de pensar “que haré mañana con el 3º C o el 4º D…”, de proponer proyectos y salidas.

VIVA LA LUCHA DOCENTE! VIVA LA ESCUELA PÚBLICA!

Prof. Balbina Rodriguez

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