turismo receptivo

Turismo Receptivo e Interno

Podemos considerar como Turismo Receptivo, a las acciones, que debemos efectuar cuando llegan al país visitantes que provienen de otras naciones con la intención de permanecer un tiempo limitado, para luego viajar a otros países o regresar al lugar de origen.

Las facultades de Estudios Turísticos, los economistas más jerarquizados, funcionarios de la Nación reafirman que mejorar el turismo receptivo, provocará un aumento de turistas surgidos fuera de las fronteras de nuestro país y reforzará la imagen Argentina en el exterior. Por eso guías, licenciados, técnicos e idóneos en turismo deben manejar distintas lenguas y perfeccionarlas durante su formación, pasando a un segundo plano la geografía, la historia y la cultura de nuestro país.

El turismo receptivo genera ingresos de divisas y equilibra la balanza de pagos pero, ¿cómo se benefician las economías locales, (como por ejemplo las más influyentes y que reciben, en la mayoría de los casos, un 98 por ciento de demanda nacional o regional: como Mar del Plata o Córdoba, Villa Carlos Paz, etc) con esta situación? Para ellos cada turista representa un ingreso de dinero y su sistema se mantiene gracias al Turismo Interno o de movimiento nacional.

Podemos considerar que desconocer tontamente los efectos positivos del Turismo Receptivo no es recomendable, quizás nuestro futuro turístico se encuentre ligado a él, en todo caso, se trata de dar la razón a la importancia que hoy tiene el Turismo Interno para el país.

En Argentina, tenemos apenas un poco más de 10 centros turísticos de nivel internacional, esto nos debe hacer reflexionar sobre la necesidad de planificar estrategias especiales para mejorar y recibir aquellos turistas extranjeros que decidan visitarnos. Tampoco limitemos nuestros objetivos y nuestras estrategias para explotar las ventajas derivadas a este Turismo Interno.

Aprovechemos trabajando, con el Turismo Interno, echemos raíces que sirvan de base para recibir, como corresponde al turista internacional.
Escuchemos a las estrellas del tema: los viajeros extranjeros, aquellos que requieren comodidades, centros de convenciones y modernidad. Aquellos visitantes internacionales que reclaman en Puerto Madryn, en Cataratas o en el Glaciar Perito Moreno, mantener la naturaleza sin intervención ni modificación humana alguna.
Resultará culminante trabajar en algunos peculiaridades que potencien el turismo interno y ayuden a un mejor producto receptivo. Se debe tomar nota de la política aerocomercial de nuestro país, la enorme reunión del tráfico aéreo en Buenos Aires.

Tampoco ayuda la falta de concientización de muchos pobladores locales y la poca participación que muchos jóvenes y valiosos profesionales poseen en el ámbito público y en cámaras empresariales, donde suelen perpetuarse ciertas figuras con un peso político específico pero con escasa idoneidad en materia de turismo.
Decíamos que el turismo receptivo mejora los números de la macroeconomía del país, mientras que el turismo interno genera (entre muchos otros efectos) una redistribución del ingreso, casi una prioridad para un país plagado de desigualdades y privilegios.

 

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