Trump: dos semanas de incorrección política

Desde su llegada al poder, Donald Trump no ha dejado de sorprender en cuanto la construcción de su propia imagen de líder políticamente incorrecto. Así es que no guarda tapujos a la hora de hacer declaraciones que generan rechazo, pero también apoyos de los más diversos sectores. Hay que recordar que un líder es producto de la sociedad de la cual surgió y, por ende, obedece a ciertas demandas que, en ella, distintos sectores establecen.

Estas semanas Trump y Kim Jung prosiguieron en subir el tono de sus amenazas mutuas como lo vienen haciendo este último tiempo. El mandatario americano dijo estar “listos para el combate” con Corea del Norte, pero ahora al parecer cuenta con el apoyo de un Japón decidido a dejar a tras su histórica postura de neutralidad desde la Segunda Guerra Mundial.

En otras de sus declaraciones amenazantes, el mandatario dijo que no descarta un ataque militar a Venezuela como salida a la “crisis” que vive el país. Esta declaración, sin embargo, tuvo su amplio rechazo por lo países latinoamericanos y que obligó a su vice Mike Pence, de gira por Latinoamérica (acaso ¿buscando a aislar a Venezuela?), a salir a matizar los dichos.

En lo que refiere a política interna, los choques entre racistas y antirracistas que han dejado al menos 3 muertos y las declaraciones tibias del propio Trump al respecto han generaron amplio repudio (entre ellos de ex presidentes como Clinton, Bush y Obama). Esta presión fue la que logro que, luego, condene el ataque de los neonazis diciendo: “el racismo es el mal” y punto. Resulta que el apoyo de supremacistas blancos a su gobierno es sin duda clave.

Esta forma de hacer política si bien le ha ganado claros adeptos, también un sinnúmero de rechazo no solo a nivel nacional e internacional, sino que al interior de su gabinete donde la renuncia de funcionarios viene de forma creciente. Estas semanas le tocó el turno a su asesor y bloguero ultraconservador preferido, Steve Bannon.

En el plano económico, ante las propias promesas de campaña, Trump busca una renegociación del NAFTA, el Área de Libre Comercio de America del Norte, dado que para el mandatario dicho tratado con sus vecinos Canadá y México no le favorece. Así, impulsa una política proteccionista que sin dudas tendrá consecuencias a escala global y se diferenciará de la liberalización proclamada por sus predecesores.

Por último, decidió esta semana prolongar la guerra en Afganistán anunciando una nueva ofensiva contra los Talibán, mientras que el factor Siria sigue jugando un rol coyuntural en cuanto a la relación con Rusia y China.

Las contradicciones que enarbolan los pocos días en el poder de Trump en todos estos aspectos hacen pensar quizá de un político fuera de serie que obedece más al instinto que a un plan. Sin embargo, no habría que subestimar sus tácticas de construcción de poder, teniendo en cuenta que busca la complacencia de diferentes sectores de poder que lo han puesto en el lugar que esta y a los cuales debe responderle.

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