Tras una semana, Honduras sigue sin presidente electo

El domingo 26 noviembre se realizaron elecciones generales en Honduras. Sin embargo, a pesar de que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) finalizó este lunes el escrutinio especial de actas, todavía no proclamó al ganador de la contienda, que ha generado denuncias de fraude y manifestaciones por parte de la oposición que, a su vez, desembocaron en la decisión gubernamental de declarar el estado de excepción que suspende garantías constitucionales. De acuerdo con el sitio web de este organismo (y hasta el momento), el presidente Juan Orlando Hernández del derechista Frente Nacional obtuvo el 42,98% de los sufragios y Salvador Nasralla de la izquierdista Alianza de Oposición Contra la Dictadura (que cuenta a su vez con el apoyo del destituido Manuel Zelaya) el 41,39%, una diferencia de 52.347 votos.

En la cuenta oficial de tweeter del Partido Nacional el 4 diciembre se pudo leer este mensaje: “La Victoria Total de la mano del pueblo hondureño es una realidad. Gracias a Dios, al trabajo comprometido y a cada hondureño por el respaldo. Haremos de Honduras el país que todos queremos. ¡Que sigan los cambios! ¡Viva Honduras! #VictoriaTotal”. Sin embargo. la jefa de la misión de observadores de la Unión Europea, Marisa Matías en este contexto declaró que: “El proceso no ha terminado. Hay que respetar las impugnaciones para garantizar la transparencia (…) Condenamos la violencia y es normal que las personas se manifiesten de forma pacífica. No es aceptable la represión en manifestaciones pacíficas. Las condenamos (…) Una cosa podemos garantizar: nos quedaremos hasta el final del proceso y saldremos con todo verificado”.

Recordemos que esta coyuntura que enfrenta el país centroamericano es producto de una crisis institucional más compleja y abierta desde el Golpe de Estado del 28 de junio de 2009, que derrocó al presidente constitucional Manuel Zelaya. El motivo en particular de este quiebre institucional fue el intento de Reforma Constitucional por parte de este, pero, si hacemos un análisis más general y geopolítico veremos que los intereses iban más allá, y que la verdadera causa fue el giro hacia la izquierda del mandatario dentro de un Partido Liberal de centroderecha (caso inédito) y el alineamiento con los gobiernos populares del momento en Latinoamérica como el de Venezuela de Hugo Chávez y el de Nicaragua de Daniel Ortega.

Desde ese momento, y a pesar de los intentos por parte de los gobiernos populares de la región de restituir el orden constitucional y el no reconocimiento de las elecciones del 2010, el Golpe continuó su curso y hasta hoy, la fragilidad institucional en el país se hace latente como lo demuestra los actuales acontecimientos.

Hasta el momento lo único que tenemos es incertidumbre. El líder de la oposición adelantó que no reconocerá los resultados e insiste en el recuento de votos, mientras que el TSE dice estar dispuesto a revisar las 5,179 actas que pide la “Alianza”. David Matamoros, presidente del TSE, explicó que la proclamación del próximo presidente puede llevar unos 22 días más, debido a que tras el conteo de votos se prosigue con la fase de impugnaciones que debe cumplirse, tal cual lo enmarca la ley.

El giro hacia la derecha que vive el continente americano parece no augurar un cambio a favor de la oposición, más aún con el desprestigio que se han ganado las instituciones estatales tras el Golpe de Estado y más sabiendo que ese Estado, sigue en manos de ellos.

Por Valentín Steimbreger

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