Todo un Mensaje

Al Gobernador
Sr. Jorge Sapag

A partir de los hechos recientes de público conocimiento, que involucran a gran parte de las fuerzas de seguridad, enmarcado en un “reclamo salarial”, consideramos necesario abrir un debate sobre la significación que tienen estos hechos para nuestra Provincia, y la Democracia en su totalidad.

En primer lugar, celebramos que se haya otorgado un aumento salarial teniendo en cuenta la desproporción existente entre el costo de vida en nuestra provincia y el ingreso medio en las fuerzas. Dejando claro que lo que nos preocupa no es lo salarial sino la metodología, en última instancia aceptada por ustedes que han resuelto no sancionarlos.

Hacemos un llamado de atención sobre la validación de un método que, en manos de quienes cuentan con el poder de las armas, sólo puede denominarse extorsión, y roza con un acto de sedición. Pone de manifiesto actitudes corporativas y deja al desnudo una fuerza cargada de vicios, que es primordial reveer a fin de empezar a desmantelar el aparato represivo, y crear una fuerza capaz de dar garantías de seguridad a todo el conjunto de la población.

Tal como dijo la Ministra de Seguridad de la Nación, el control de las Fuerzas de seguridad es responsabilidad de las provincias y debe estar comandada por la Política; por lo tanto, desde ese ámbito entendemos urgente debatir el proyecto político en el que se enmarca el accionar policial. Así mismo, vemos con preocupación que la policía continúe sin estar adecuada a los protocolos nacionales, dentro de los cuales hay que resolver los conflictos.

Estamos convencidos de la necesidad de jerarquizar a las fuerzas de seguridad, no sólo en el plano salarial sino, fundamentalmente, en su formación, avanzando hacia una concepción democrática, de servicio al pueblo. Y para ello es necesario recrear un proyecto político que enmarque los roles que han de cumplir todas sus áreas. Sólo en este contexto es posible pensar una policía en función de la seguridad de todos los habitantes del suelo neuquino, una policía capaz de poner en el pedestal de sus valores la vida humana. Para eso hace falta una conducción política que forme y no que llene de armamento. Que conduzca y no que mande como carne de cañón a los jóvenes policías a enfrentarse con su mismo pueblo.

No obstante la gravedad de los acontecimientos, evaluamos que existen condiciones para que usted ponga en la mesa de discusión los temas planteados.

En otro plano de la misma realidad, el pueblo neuquino asiste a una descalificación pública de los legítimos reclamos que sectores trabajadores han llevado adelante en los últimos tiempos.
Si bien es cierto que la policía estaba mal remunerada, no es menos cierto que los docentes, los trabajadores de la salud o los de los diferentes ministerios provinciales, también lo están.

Pero para ellos no hubo respuestas. Para ellos que, agremiados y movilizados por las vías de organización que avalan nuestra constitución, tras meses de reclamos de recomposición salarial se les pidió que “tengan fé”.

Entendemos que, para que los debates no se agoten en lo salarial, es necesario que la conducción política de esta provincia ponga de manifiesto los objetivos del proyecto político que lo sostienen, muestre voluntad ofreciendo salarios dignos, adelantándose a los reclamos y exigiendo sí, una responsabilidad mayor de la función pública en general, y no a la inversa.

Hay que arremangarse en pos de construir un Neuquén diferente, que valore a sus trabajadores y los comprometa con el desarrollo de la provincia. Pero para ello es necesario recuperar la iniciativa política.

Gaston Ungar

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