Todas las Voces, Todas

Constanza Pérez, Subdelegada Delegación AFSCA Neuquén.

A cuatro años de la sanción de la Ley Nº 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual su plena implementación permanecía inconclusa, hasta el día 29 de Octubre del año 2013 que la Corte Suprema de Justicia de la Nación declaró la constitucionalidad plena de la norma.

La ley, iniciativa del gobierno nacional, se sancionó el 10 de octubre de 2009 con el apoyo de la mayoría de los partidos políticos, con el objetivo de regular los servicios de comunicación radiales y televisivos de la Argentina, reemplazando el Decreto-Ley de Radiodifusión Nº 22.285, promulgada durante la última dictadura cívica-eclesiástica- empresarial- militar. Sin embargo, la suma de intereses políticos y económicos de los grupos hegemónicos fueron obstaculizando su plena aplicación.

Empero, un día antes de que el pueblo argentino celebre 30 años de democracia ininterrumpidos y dos días después de las elecciones legislativas donde el Proyecto Nacional y Popular consolidó 10 años de Gobierno, el máximo tribunal de justicia, en un fallo histórico, declaró constitucional los artículos que el grupo monopólico Clarín venía atacando. Histórico, porque es la primera vez que la Corte Suprema de Justicia falla en contra de intereses económicos y políticos encarnados por un grupo hegemónico.

El texto de la ley tiene un espíritu inclusivo, pluralista y democratizador que dinamizó el funcionamiento del sistema de medios, regido durante casi 30 años por un decreto-ley de la dictadura. Entre los aspectos novedosos del articulado, podemos mencionar la incorporación de nuevos actores (minorías políticas y sociales) al esquema de licencias y a los organismos de control y aplicación; la fijación de límites a la propiedad de medios; la incorporación de cuotas de contenidos locales e independientes. Es decir que la Ley no tiene como objetivo un solo grupo hegemónico, sino que busca evitar las tendencias monopólicas y las posiciones dominantes de la palabra.

Para ello, limita la cantidad de licencias que puede tener una misma empresa o un mismo propietario. A nivel nacional, podrá tener una licencia de TV satelital –que es excluyente, por lo que no admite licencias de otro tipo-; o hasta 10 licencias de radiodifusión abiertas (TV, AM y FM), 1 señal de contenidos televisivos y hasta 24 licencias de TV por cable. La empresa no podrá prestar servicios a más del 35% del total nacional de habitantes o abonados. En el orden local, podrán tener hasta 3 licencias. Por ejemplo: una licencia de radio AM, una de radio FM y una de TV abierta o por cable.

La ley introduce un nuevo paradigma en el concepto de comunicación al considerarla como un derecho humano y concibe que las actividades que se realizan en los medios, son de interés público y esencial para el desarrollo de la población que tiene derecho a expresarse, recibir, difundir e investigar informaciones, ideas y opiniones. A la vez, incluye a las cooperativas de servicios como prestadoras de cable y promueve la participación en el ámbito audiovisual de municipios, provincias, sindicatos, escuelas, universidades y pueblos originarios.
En esa lógica, el espectro radioeléctrico es un bien público y es el Estado el encargado de regular las licencias y autorizaciones que les permitirán a los operadores hacer uso del espectro, por un tiempo limitado y bajo el control de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA).

En una nota de opinión publicada en Página/12 el pasado 19 de septiembre, el titular de AFSCA, Martín Sabbatella, señaló que en el país existen 709 licenciatarios que explotan un total de 1117 licencias de servicios de televisión por cable, lo que se traduce en un promedio por licenciatario de 1,6. En ese mapa, el Grupo Clarín posee 237 licencias, es decir, 150 veces más que el promedio.
Dominar las palabras es vivir la libertad. La peor dominación es la enajenación. La globalización hoy tiene ideas hegemónicas que buscan prevalecer sobre toda la humanidad. La forma de dominación más profunda del poder es cuando el dominado se quiere parecer al dominante y adopta todas las visiones de este, enterrando las propias.
Los medios de comunicación, que están profundamente relacionados con las palabras, deben liberarlas de toda censura, dejarlas volar para que lleguen a todas las personas y, entonces nos ayudemos a profundizar nuestros lazos de comunicación en una extensa red tejida con palabras, con nuestras palabras.

Eugenio Zaffaroni expresó que “La homogenización de nuestra cultura a través de la monopolización de los medios audiovisuales sería la destrucción de nuestro pluralismo, como lo es cualquier uniformización, por definición antípoda de la igualdad republicana y democrática… Lo que en el fondo se discute es, si se deja o no, la configuración de nuestra cultura librada a la concentración de medios en el mercado.”

Por eso que queremos que estén todas las voces, todas, hasta las que mienten todos los días, pero cumpliendo la Ley.-

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