Semana 3: Suben precios y especulaciones, el estado ausente

La tercera semana de gobierno macrista se abre con la noticia de mayores aumentos en los precios. En este caso, se anuncian incrementos en la televisión por cable, Internet, telefonía celular y colegios privados. Estas subas, que se suman a las ya sufridas en los alimentos, rondarán el 16% y se producirán a partir del 1 de enero.

Sumado a esto, varias consultoras insisten con profundizar la devaluación. A través de los llamados “pronósticos”, dan la cara por aquellos sectores que trabajan en las sombras por su propio beneficio. Como ya denunciamos en las anteriores entregas semanales y en notas de opinión, dejar librado al mercado el valor del dólar significa no solo entregarse a la especulación sino, y sobre todo, ingresar en un círculo vicioso en el que nunca se acaba de llegar al valor deseado.

Estas empresas de opinión plantean un dólar de aquí a un año situado entre $16 y $18, junto con una inflación que rondará el 35%. A diferencia de los años kirchneristas, esta inflación no será consecuencia de la puja salarial distributiva, sino de las presiones devaluatorias. Por su parte, el nuevo titular del Indec, Todesca, insiste con que no se medirán los aumentos de los próximos meses. Si aclaramos, oscurece aún más.

En otra medida que apunta a desfinanciar al Estado, el gobierno redujo el impuesto a los autos de alta gama. Bajo la excusa de fomentar la producción, impulsó una caída de hasta el 30% en los vehículos 0km de más de $225.000. Sin embargo, las automotrices confirmaron que aún no terminaron de amoldar los precios tras la devaluación.

Además, cerraron con la oficialización de la anulación de los registros de exportación de granos (ROE). De esta manera, todo productor que desee comercializar su producto en el exterior no necesita de permiso especial. Decisiones como esta pueden repercutir en un aumento del precio del mercado interno e incluso en su desabastecimiento si los precios internacionales aumentan de manera considerable.

Mientras que el pasado miércoles 30, el ministro de Hacienda y Finanzas, Prat Gay anunció la emergencia estadística nacional. Esta medida, que se suma a la de seguridad, energía y, a la ya existente desde hace años, económica, esconde pingües negociados ya que avalan contrataciones y compras sin pasar por licitaciones. Los amigos del poder, que son muchos, no tardarán en hacer su agosto.

En una medida acertada, el gobierno puso fin al llamado blanqueo de capitales. La operación, impulsada por el kirchnerismo en el 2013, tenía como objetivo el ingreso de dólares que no estuviesen declarados. Sin embargo, favorecía a aquellas personas que evadían impuestos. A su vez, Prat Gay extendió la devolución de 5% del IVA para compras con tarjeta de débito, incluyendo a las naftas.

Por su parte, el ministro Aranguren confirmó que a partir de marzo aumentará el costo de la energía. La corrección tarifaria sigue sin ser explicitada en forma concreta, por lo que aún no se conoce cuáles hogares mantendrán los subsidios y cuáles no.

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