Río Negro nuclear pero no tanto

 

Este lunes se constituyó en Viedma una asamblea ciudadana contra la instalación de la central en la costa atlántica rionegrina. Se extiende la protesta, que afecta también a los intendentes que pujan por la planta. Se convocó a un acto en la capital provincial para el próximo miércoles 9. (Foto diario Río Negro)

Gerardo Burton

La protesta de los rionegrinos contra la instalación de la planta nuclear en la provincia se profundizó con la convocatoria a un acto para el próximo miércoles 9 en Viedma. En tanto, este lunes 31 de julio, la asamblea ciudadana se manifestó en Playa Bonita y se decidió aumentar la presión contra las autoridades para mantener la provincia libre de centrales nucleares.

El acto del 9 será a la tarde en la Plaza Alsina de Viedma y la convocatoria se extiende “a todos los vecinos patagónicos”. Según los organizadores, la protesta afectará también a los intendentes que pujan por la instalación de la central nuclear en los ejidos municipales que gobiernan, como es el caso del jefe comunal viedmense, José Luis Foulkes, cuya credibilidad está en cuestión.

El lunes, los manifestantes convocados en Playa Bonita desplegaron carteles, y luego se dibujó una figura similar a un mandala como si fuera una representación simbólica de reflexión espiritual frente al temor que causa el uso de energía nuclear.

Es cierto que ya se había hablado del establecimiento de la planta nuclear en el Golfo San Matías a unos 25 kilómetros del mar, en una larga curva que empieza en el balneario El Cóndor en el norte y culmina en Punta Colorada en el sur. Esa zona de la costa atlántica rionegrina abarca, además de las localidades mencionadas, San Antonio Este, parajes como Playas Doradas, El Espigón, Bahía Rosas, La Ensenada, Bahía Creek, Pozo Salado, y otros lugares que son áreas protegidas -Punta Bermeja, La Lobería, Caleta de Los Loros, Bahía de San Antonio, Complejo Islote Lobos o Puerto Lobos-.

Y, una de cal y otra de arena: el vacío creado por las políticas oficiales del gobierno nacional que desalentaron la operación de la Minera Sierra Grande-MCC, apuesta a ser compensado con la central nuclear, que supone una inversión superior a los 5.800 millones de dólares -ocho mil, según el diario “Río Negro”- que en un 85 por ciento se financiará con capitales chinos. Además, se proyecta la contratación de cuatro mil obreros durante la construcción y 800 trabajadores en forma directa luego de los siete años que demande la obra y su puesta en marcha.

Luis Conde, ingeniero electrónico y en petróleo que formó parte del equipo de la Planta Industrial de Agua Pesada en Arroyito, Neuquén, y trabajó en el último tramo de la construcción de Atucha II, dijo que “la quinta central nuclear del país, la de Rio Negro, va a trabajar con uranio enriquecido, y en este caso será la primera en el país en esta categoría”. Sobre este proyecto, dijo que hubo alrededor de siete ofertas y “la presentada por China resultó la mejor para nosotros”,

Pese a que el uranio enriquecido alimenta la mayoría de las usinas atómicas del mundo -un 90 por ciento, calculó Conde-, expresó su desacuerdo con esta tecnología, ya que “su desarrollo implica importación de insumos, con lo cual nos hacemos dependientes. Además, concluyó, queda descartada la PIAP de Neuquén como proveedora de agua pesada para la central. En cambio, destacó que la planta Atucha III utilizará uranio natural y agua pesada y el diseño será el canadiense CANDU, “que ya tenemos, y por tanto conocemos su tecnología y el 70 por ciento se va a fabricar con insumos nacionales y con nuestros técnicos”.

De todas maneras, consideró que en el proceso de instalación de la quinta planta “la participación nacional será importante” siempre y cuando se dé “en el marco de la ley nuclear aprobada en el el parlamento en el gobierno de Néstor Kirchner”. Al respecto, indicó que “no es un decreto de la ex presidenta -Cristina Fernández- como se dice por ahí. Para construir centrales nucleares, dijo, se requiere “una industria homologada nacional e internacionalmente con protocolos muy estrictos, y esto otorga soberanía tecnológica e investigación al país”.

Hace más de un año, en una entrevista realizada en el Comahue, el especialista había asegurado que la energía nuclear es un “complemento del sistema eléctrico que ahorra, entre otras cosas, muchas toneladas de gas y petróleo. En cualquier tipo de gobierno, desde Alfonsín en adelante, la secretaría de Energía siempre estuvo a cargo de gente del petróleo y así la industria petrolera hace presión para concretar sus proyectos. Pero la energía nuclear tiene normas diez veces más seguras que la industria petrolera. Hay un mito, que es como decir ‘no viajo en avión porque se cae’, cuando es cien veces más seguro que un auto”.

Según el especialista, las centrales nucleares “no compiten con las hidroeléctricas sino que son complementarias, cada país debería tener diversas fuentes de energía: termoeléctricas, eólicas, solar, hidroeléctricas y carbón, como se estaba haciendo en Río Turbio, donde estaba totalmente abandonado y se resucitó con nuevos proyectos y nueva tecnología, pero a lo bruto la cerraron después de 2015”.

En este punto, Conde recordó que la energía nuclear es un componente importante en la matriz energética de varios países, en especial los europeos que no disponen de reservas de gas y petróleo. Puso el caso de Alemania como ejemplo: dijo que dejó de fabricar plantas nucleares y vendió a Francia una división de Siemens dedicada a esta tecnología. El cambio obedeció a las presiones de los partidos y agrupaciones ecologistas y puso el foco en la energía eólica pero “no llega a producir la energía eléctrica que necesita”. En consecuencia, se decidió “hacer un actualización de las centrales y construir nuevas alimentadas con carbón, ya que no tienen ni petróleo ni gas. Cuando pasó lo de Fukushima, los alemanes suspendieron el proyecto de reactualización nuclear ante las demandas de la opinión pública”.

Además, recordó que “no hay que olvidar que Alemania importa energía de Francia que curiosamente es de origen nuclear. En Francia, donde hay más de 70 centrales, el 80 por ciento de la energía es de origen nuclear: lo hicieron así por soberanía energética después de la crisis del petróleo en 1973, y sus reactores son los más eficientes y son el primer exportador de usinas nucleares en el mundo, y van a seguir instalando centrales en su país y vendiéndolos afuera. Lo mismo sucede con Estados Unidos, Inglaterra, Rusia, China (que tiene un plan de 40 centrales a 20 años), Finlandia.

Por lo tanto, la matriz energética argentina puede integrar diversas fuentes de energía, porque en el país hay petróleo, gas y carbón pero no suficiente para el autoabastecimiento, indicó Conde. Si bien en la actualidad la termoelectricidad generada con gas y petróleo es mayoritaria, “entonces la energía nuclear sirve para complementar y ahorrar inversiones en petróleo y gas, pero eso no lo dicen”. Además, este esquema supone “una cuestión de soberanía o autodeterminación en una variable estratégica como es la energía, fundamental para todo desarrollo industrial, pero al macrismo no le interesa porque su objetivo es que seamos un país de servicios”.

Conde recordó que el último congreso internacional de la industria nuclear se hizo en 2014 en la Argentina, un hecho que “señala la calidad de nuestros ingenieros y empresarios”.

La quinta central nuclear, incluida en el plan energético diseñado por el gobierno kirchnerista y sostenido -a su pesar- por el presidente Mauricio Macri debido al compromiso firmado con el gobierno chino, tendrá 1.150 MW de potencia instalada, similar a la que genera la represa de El Chocón. Se hará según el diseño de la empresa CNNC -China National Nuclear Corporation-, con tecnología PWR y utilizará como combustible uranio enriquecido y agua liviana. Hay cuatro centrales construidas con esta tecnología, dos en la región china de Fujian y dos en Pakistán.

El gobernador Alberto Weretilneck recorrió las plantas chinas cuando formó parte de la comitiva de Macri a Oriente. En declaraciones realizadas en Viedma semanas atrás, el subsecretario de Energía Nuclear de la Nación, anunció que el Invap se encargará de identificar el sitio de instalación de la central y dijo que luego de firmados los contratos “generales”, en noviembre próximo se avanzará con los compromisos restantes, mientras el ministerio de Hacienda estudia las cláusulas financieras. Finalmente, Gadano anticipó que el acuerdo técnico de la planta que se instalará en Río Negro será “sencillo”.

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