Reflexiones sobre la Reforma Laboral

El gobierno nacional pretende llevar adelante una Reforma Laboral que retrasa en varias décadas las luchas y posteriores conquistas de derechos por parte de los trabajadores. Recordemos que varias conquistas laborales se plasmaron fuertemente durante los dos primeros gobiernos de Juan D. Perón, mostrándole a la clase trabajadora, mediante los Sindicatos,  el camino que no deben abandonar: el de la conquista de derechos.
Por primera vez en la historia, el pueblo elige en elecciones libres un gobierno autodefinido como neoliberal, porque anteriormente ascendían al poder mediante Golpes Militares o con engaños discursivos (salariazo de Menem). Y es en este contexto que quiero destacar algunos puntos de la reforma que sabemos por el borrador ya presentado a los representantes de la CGT.
Mediante la creación de un Banco de Horas, el gobierno pretende eliminar el pago de un 50% o 100% de acuerdo al momento en que se hicieran las mismas. Se pretende discutir por gremio cada porcentaje quitándole autoridad a la representación de los trabajadores en las mesas de negociación.
Con el mismo mecanismo de quita de representación, el gobierno pretende disminuir (y/o eliminar) sustancialmente el pago de indemnizaciones.  Esto lo lograría mediante la eliminación de los aguinaldos, las horas extras, viáticos en el cálculo de indemnización como en la disminución del tiempo a calcular.
Precarización en el régimen de trabajo de actividades como Seguridad, limpieza, Servicio Médico, Gastronomía, Informática, transporte de personas. Los empleadores pueden prescindir de sus labores, sin reconocerlos como trabajadores los organismos o empresa ya que funcionarían como empleados externos aun cuando el tiempo trabajado sea extenso e inclusivo.
Por la reforma impositiva, se pretende que el trabajador se registe como monotributista  para poder emplearlo, negándole de ésta manera los beneficios como empleado. Aguinaldo, vacaciones pagas, días por enfermedad, aportes jubilatorios, etc.
La reforma que pretenden instalar, permite unilateralmente el cambio en las condiciones de trabajo por parte del empleador, dejando a este en un estado de indefensión total frente al abuso del empleador. Desprotege al empleado frente a empleador ubicándolo en misma relación de fuerza frente a una disputa laboral, ocultando todos los privilegios que como empleador posee.
Esto que describimos aquí, son algunos puntos sobresalientes de los cambios que se pretenden implantar “antes de fin de año” según palabras del mismo Presidente.
Esta batería de puntos que plantea la Reforma, lo hace en pos de mejorar la competitividad del sector empresarial y “bajar los costos” del mismo.

Es en este punto que quiero detenerme un poquito: competitividad y costos.
Según la escuela neoliberal, el Estado es un mero espectador entre las relaciones privadas para hacer negocios privados. El Estado debe  propiciar todas las herramientas para que esto surja, de estos negocios el “derrame” beneficiará a los trabajadores. Es este el principio por el que se manejan. Los tres poderes en los que el Estado está dividido, desde el presidente, pasando por representantes de ambas cámaras, hasta los jueces deben propiciar para que esto así suceda.
La competitividad, según esta escuela, es el eje para que el mercado articule de manera “eficiente” toda la economía del país. Para que esto así suceda, deben también bajar los costos de producción y el salario de los empleados son “un costo más” (Mauricio Macri)  y como tal deben achicarse.
Esta Reforma apunta a ubicar al trabajador como simple variable de ajuste ante los movimientos constantes del mercado con el menor costo posible. Ademas de lo agresivo que suena esto, es contraproducente en breve tiempo, ya que un trabajador despedido no consume, por ende no contribuye a la maquinaria que hace posible el principio del capitalismo que tanto dicen defender. El capitalista invierte, para que el trabajador consuma a un precio mayor que el costo de construirlo (ganancia) el producto por este manufacturado. Principio de la Plusvalía.
Esta reforma no podría ser posible sin la complicidad de los medios de comunicación, posiblemente el  verdadero poder y la corporación judicial, pero ya esto sería de otro debate  que también nos debemos dar como militantes.

Por Gaspar Comba

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