Rafael Correa y Argentina

Por Lic. Pablo Kestelboim

Rafael Correa, Presidente Ecuador, visitó la Argentina en estos días para participar de la Conferencia Scout Interamericana, como miembro de dicha organización. Aprovechando la ocasión, mantuvo una reunión con la Presidenta Cristina Fernández.
A pesar de la supuesta tensión y poco humor generado entre ambos países por del acuerdo YPF-Chevron, para explotar la región neuquina de Vaca Muerta, las declaraciones públicas a los medios de comunicación por Correa, desmintieron rápidamente las habladurías y los rumores generados con clara intención de desinformar y capitalizar políticamente un conflicto que nunca existió. Sus palabras fueron de elogio y reivindicación hacia la presidenta de Argentina, dejando en claro que, si Cristina Fernández hubiese sido la presidenta de Ecuador, ninguna empresa petrolera podría haber infringido ninguna ley ni realizar contaminación alguna del medioambiente. El ecuatoriano afirmó “Por si acaso para cualquier especulación, tomen nota, escriban bien, ahí leía en el avión algunos artículos de prensa bastante equivocados, nosotros confiamos totalmente en Cristina Fernández de Kirchner. Si Cristina Fernández de Kirchner hubiera sido presidenta del Ecuador en la época que Texaco destruyó la selva ecuatoriana eso jamás lo hubiera permitido, todo nuestro apoyo al gobierno de Cristina”.

Argentina y Ecuador en contexto

Tanto Argentina como Ecuador están dando una batalla política y cultural, para que el acceso a los medios de comunicación sea más plural y democrático, generando una puja muy fuerte contra las corporaciones monopólicas que manejan los canales masivos de información.
Es por esto que, cada decisión trascendental en materia política, que toma cada uno de los presidentes, es tergiversada por los medios de comunicación masivos, generalmente opositores, convirtiéndolos en argumento de ataque en contra de la gestión gubernamental. Por ejemplo, acusar al gobierno argentino de entregar soberanía, por acordar explotar los recursos petroleros en forma conjunta y asociada de una ínfima región de Vaca Muerta junto a una empresa privada. El petróleo es una de las fuentes de energía más importante del mundo actual y pasado. Su explotación, utilización y derivados permite que el planeta literalmente funcione. Los automóviles, la electricidad, la mayoría de los productos que consumimos son derivados del “oro negro”.
Rafael Correa forma parte de los gobiernos populares y democráticos que se generaron en nuestra región en la última década. Él y su pueblo superaron ya un intento de golpe de Estado en el año 2010 que incluso intentó asesinarlo. Las corporaciones dueñas de los medios de comunicación fueron partícipes de esa instigación golpista. Una lucha contra los poderes fácticos. Aquellos que no gobiernan ni son elegidos para gobernar en elecciones democráticas, pero tienen los recursos económicos y políticos para presionar, entorpecer y perjudicar las decisiones soberanas de un presidente legítimo.

Tomar determinados rumbos en política, generan conflictos debido a sus consecuencias inmediatas en los intereses de terceros. (Léase una empresa trasnacional que quiera explotar recursos de un país que no le pertenecen).
Los presidentes de Argentina y Ecuador están librando una puja muy fuerte con los grupos de poder concentrado que quieren imponer su propia lógica de mercado sobre los Estados independientes sudamericanos.
Ante cada avance y paso soberano, un huracán de críticas es lanzado desde las usinas mediáticas de las corporaciones económicas y financieras que poseen los medios de información, para deslegitimar cualquier decisión de economía política que, en forma ineludible, benefician a los pueblos pero perjudican sus economías personales.
Rafael Correa y Cristina Fernández lo saben, son protagonistas de la historia y quieren dar un golpe de timón que de vuelta la injusticia que ha sufrido nuestra gente durante tanto tiempo y para ello deberán sortear con éxito las zancadillas producidas por aquellos que siempre tuvieron a los gobiernos de turno y entreguistas al servicio de sus intereses particulares.

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