¿Qué pasa en Siria?

Esta semana, las tropas del gobierno sirio y sus aliados lograron recuperar por completo la ciudad de Alepo tras cinco años de control rebelde. Sin embargo, el conflicto geopolítico que tiene como centro el país árabe está muy lejos de encontrar una solución, y a esta altura podemos decir que lo que se vive (aún) es una especie de mini laboratorio de Guerra Fría donde Rusia y Estados Unidos juegan su propio juego.

El conflicto que desangra Siria hasta el día de hoy, tuvo su origen allá por el 2011 en el marco de las Primaveras Árabes. Es decir, rebeliones populares en el Medio Oriente que buscaban ponerle fin a los regímenes “autoritarios” de estos países, llegando a derrocar primero en Túnez, después en Libia y por último en Egipto a cada uno de esos dirigentes históricos. Estos acontecimientos fueron el causante, al poco tiempo, de una crisis social, política y económica que, en casos extremos como en el de Libia o lo que puede llegar (o no) a acontecer en el caso sirio, han originado “Estados Fallidos” en su totalidad.

En estos más de 5 años de conflicto, las fuerzas del gobierno, con el apoyo de Rusia, Irán y el grupo Hizbollah, se están enfrentado a un monstruo de múltiples cabezas y que tiene como principales actores en el terreno al Estado Islámico y a la variopinta oposición a Bashar Al-Asad, en la cual podemos encuadrar desde grupos terroristas apoyados por los países occidentales hasta tropas kurdas que bregan por un Estado propio.

Dadas estas características, podemos poner en cuestionamiento el termino “Guerra Civil” al referirnos a la situación en que está inmersa Siria. Se ha convertido en una guerra de intereses internos y externos con potencialidad de expandirse al resto del Medio Oriente, y cuyo principal objetivo es el control de esta región del planeta donde descansan los mayores reservorios de petróleo convencional del mundo.

A su vez, y como ya sabemos, los medios de comunicación occidentales juegan en esta guerra de acuerdo a sus intereses y, por lo tanto, la mayoría de la información que se consume sobre el conflicto está mediatiza por las grandes cadenas que se especializan en ocultar aquello que no les parece conveniente. Recordemos que los medios de comunicación con la tecnificación que han alcanzado, son utilizados hábilmente como constructores de sentido y sobre todo constructores de la realidad manipulada.

Mientras tanto, los grandes promotores de la guerra, es decir las grandes corporaciones armamentísticas que (casualidad mediante) se encuentran en los países centrales, tienen en este galimatías armamentístico su principal banquete.

Si tomamos en cuenta todos estos puntos, algo tiene que quedar bien claro, y es que no es una lucha del pueblo sirio contra el gobierno, más bien, son grupos armados bancados por estas potencias occidentales, con mercenarios y terroristas en sus filas, donde el negocio de las armas y los recursos juega un rol fundamental.

 

Por Valentín Steimbreger

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