Proyecciones internacionales para este 2017

Empezó este 2017, y la verdad es que se reafirma un panorama donde en los distintos países del globo las izquierdas se han desmoronado mientras las derechas de distinto tenor han logrado posicionarse como alternativa a las contradicciones propias del modelo de acumulación imperante.

En Estados Unidos un Trump (al menos) desafiante, se muestra predispuesto hasta el momento, a llevar a cabo sus políticas de corte más reaccionario. No es menos cierto, que dichas políticas encuentran sus resistencias no solo en la oposición demócrata sino también ciertos sectores del establishment, del poder judicial y de la vida cultural. Deportaciones, restricciones a la entrada de personas de varios países islámicos (claro, a excepción de los países musulmanes ricos y aliados), recortes sociales y la puesta en marcha (aún sin concreciones) de un muro en la frontera con México, son solo las proyecciones aún recientes que pueden perfilar la presidencia Trump, pero que también demarcarán sus limites.

En Francia la ultra-derecha avanza a paso firme con su candidata Marie Le Pen del Frente Nacional ante un socialismo desprestigiado, con un discurso bien reaccionario pero que permea muy fuerte en los sectores medios ante el contexto de las llegadas masivas de contingentes de países pobres a través del mediterráneo. A su vez, el representante de la derecha, François Fillon, aún esta envuelto en casos de corrupción quedando a un paso de ser imputado por el trabajo artificial de su esposa Penelope en la Asamblea Nacional. A falta de más de un año para las elecciones quedaría por ver si la sociedad francesa le da el visto bueno a una salida por derecha (¡y que derecha!) a la crisis que es económica y por ende, de representación.

Sin embargo, y sin salir del viejo continente, las resistencias a esta oleada conservadora también son palpables. En Inglaterra Teresa May ha encontrado los primeros obstáculos al plan de separación del Reino Unido de la Unión Europa en la Cámara de los Lores. Esto supone un replanteo en la cúpula gobernante ante el plebiscito del año pasado, con la posibilidad cierta de defraudar a aquella mayoría que por escaso margen logró imponer el Brexit. Así, se avizoran múltiples futuros para una situación que se torna mucho más compleja de lo que se creía.

Llegados a nuestro continente, vale remarcar la situación que vive Venezuela. Un país donde lo que no deja de crecer es la complejidad, la conflictividad y la incertidumbre ante un Gobierno cada vez más complicado por el desgaste de una situación económica y una oposición que paulatinamente va ganando apoyos internos y externos. Ante esta situación, cabe preguntarse si el soporte militar en que descansa el gobierno, bastaría para resistir estos embates junto a un pueblo aún movilizado y que aún se comporta como un núcleo duro en cantidad y para nada despreciable.

En Brasil pese a los escándalos de corrupción que salpican a sus funcionarios, Michel Temer no tiene al menos un horizonte preocupante a corto plazo. Es decir, los medios de comunicación y gran parte del establishment del país lo siguen resguardando. Aún en un contexto en el que dicho país vive una de las peores recesiones de su historia con un impacto social de envergadura. Con esto, los intereses que pusieron a Temer en la presidencia del país carioca demuestran ser lo suficientemente fuertes para mantenerlo y así postergar el llamado a elecciones hasta el 2018, con un Lula que se presenta como el máximo favorito (a pesar del linchamiento mediático).

Por último, la situación en Ecuador también se torna decisiva en este contexto de avances de las derechas. El 2 de abril se realizará la segunda vuelta electoral. Lenin Moreno el candidato oficialista no tiene asegurada la victoria ante su contrincante el banquero Guillermo Laso en el ballotage, teniendo en cuenta que la oposición a Correa gana cada vez más fuerza, dentro de las alianzas derrotadas en la primera vuelta.

Cómo se venía percibiendo en el 2016, las fuerzas conservadoras van ganando cada vez más espacio con más avances que retrocesos. Reitero, quedaría por ver, ante tal impacto, el reposicionamiento de las izquierdas, que aún se hace esperar.

Por Valentín Steimbreger

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