Problematizar la cultura de la violación

 

Se suele tener la idea de que la violación es algo que hacen personas enfermas; que se trata de un loco suelto en la calle, un psicópata que anda con la bragueta abierta esperando devorar a su víctima. Bien, si vos tenes sólo esa imagen, es porque nos han hecho creer que sólo se trata de eso. Si, esos también existe pero las violaciones que sufrimos las mujeres son mucho más comunes de lo que se cree.

María Pía (24) y María Belén (27) hicieron una denuncia pública a través de un video que circula en estos momentos por las redes sociales, en el que buscan advertir a otras mujeres. Cuentan lo que sufrieron, no sólo el hecho en sí mismo, perpetuado por el mismo hombre, sino el modus operandi, que es lo que hoy en día nos permite visualizar las prácticas que naturalizamos y dan cuerpo a la cultura de la violación.

El hombre al que denuncian es conocido como Lihue Leguizamon, músico y comerciante joven de la ciudad de Neuquén. Estas mujeres fuertes además de exponerse públicamente han realizado la denuncia penal en la Fiscalía de Delitos Sexuales.

Ellas explican que lo hacen porque pudieron juntar la fuerza, porque se encontraron a partir del relato de una, pero fundamentalmente para advertir sobre estas prácticas y cuidar a las demás.

En esta sociedad parece que no alcanza con la palabra, la historia, el cuerpo que expulsa el dolor y nos enferma, para que nos crean que hemos sido víctimas. Pía y Belén hoy son muchas más mujeres que se animan a contar y sobre todo a problematizar la cultura de la violación. Re-significar la idea del consentimiento es fundamental para comprender que la violación forma parte de la vida cotidiana. Y desnaturalizar las prácticas que nos llevan a sentirnos culpables cuando estas situaciones suceden.

El parámetro se repite: alcoholizar a las mujeres para someterlas. El problema no es que las mujeres tomen alcohol, es problema es que los contextos de amigos/conocidos que se suponen deberían cuidarnos, invita a aprovecharse de las mujeres en momentos de vulnerabilidad. A los hombres les han hecho creer que pueden poseernos y que si aceptamos tomar una birra estamos aceptando el combo completo. Y si no, nos convertimos en histéricas. No nos creen nunca: ni cuando denunciamos y lo gritamos, ni cuando lo contamos entre los más cercanos. No nos creen, nos desacreditan, nos tildan y repreguntan.

Nos violan porque pueden, porque está permitido, porque la sexualidad de las mujeres está pensada para dar placer a los hombres. Porque en la justicia nuestra palabra no siempre vale, porque la defensa de los acusados buscará la forma de atenuar la pena para ponernos siempre en el lugar que merecedoras de esta aberración. Pero la Justicia también se construye y es preciso que podamos apalabrar lo que nos pasa, lo que nos pone incómodas para que salga a luz.

Pía y Belén son muchas más ahora. Ellas dicen “No nos callamos más” y con esa fuerza hablan para que otras no callen más!

por Gimena González Eastoe

gimenacong@gmail.com

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