Primera plenaria del Frente Empoderadas

El sábado 4 de Noviembre más de cincuenta (50) mujeres nos encontramos en la sede del PJ de Neuquén Capital para debatirnos, abrazarnos y empoderarnos. Fue la primera plenaria del Frente Empoderadas, un frente que nació un 8 de Marzo, ante la necesidad de las mujeres del campo nacional y popular, de luchar contra las desigualdades y la violencia de machista, porque sabemos que no lograremos la justicia social sin equidad de género.

Unidas más allá de las coyunturas electorales y las prácticas de la política patriarcal. Éramos mujeres de distintas organizaciones peronistas, kirchneristas e independientes con las mismas intrigas, angustias, broncas e impotencias; pero también con una fuerza inquebrantable para frenar la violencia que atraviesa nuestras vidas.

“La Frente de Empoderadas adhiere al feminismo en términos generales, promueve la perspectiva de género de manera horizontal entre las mujeres que conforman nuestras organizaciones y lucha por la igualdad entre hombres y mujeres”, así comenzaba el acta constitutiva que fue dada a conocer. Los objetivos eran claros y contundentes: apoyar a las compañeras que estén ocupando lugares de poder; asesorar a las mujeres sobre las cuestiones de género; crear dispositivos de acompañamiento a víctimas de violencia machista y reclamar por la liberación de Milagro Sala y otras compañeras presas políticas.

A las 16 horas de esa tarde nublada nos dividimos en dos comisiones para debatir la puesta en marcha de los ejes principales del acta: “Violencia de Género” y “Mujer y Política”. Los mates dulces y amargos pasaban de mano en mano; el silencio no tenía lugar y distintas emociones recorrían cada cuerpo, a cada mujer.

Era inevitable para la reflexión contar las experiencias propias. Mujeres acalladas por los referentes, por sus compañeros de lista, relegadas a la militancia de espacios en donde ellos creían que debíamos estar; siempre parte del público y nunca reconocidas. Situaciones de violencia, de maltratos en público y en privado, denigraciones, ocultamientos, abuso de poder, imposibilidad de disputar poder. Cada mujer tenía una historia que contar y un por qué estaba ahí. Todas sentíamos la necesidad de encontrarnos y queríamos lo mismo, organizarnos para hacerle frente a las desigualdades y la violencia, hartas de ser usadas, manoseadas, violentadas y abusadas.

Luego de unas horas de debate volvimos a reunirnos para compartir las conclusiones. En la comisión de violencia se habló sobre los distintos tipos de agresión machista, como todas fuimos y somos víctimas día a día, y por esto nos comprometemos a no callar más y defendernos en sororidad en todos los ámbitos. “Ahora que somos muchas y que estamos juntas, si tocan a una nos tocan a todas”.

En la comisión de Mujer y Política concluimos que estamos dispuestas a disputar espacios de poder con nuestros compañeros. “Mientras el debate no sea de igual a igual, nuestra entrada será a los codazos” resonó en el SUM haciendo eco entre los aplausos. Romper las lógicas machistas de hacer política y construir conducciones horizontales y con perspectiva de género es fundamental para lograr la equidad. Como así también reclamar la libertad de la compañera Milagro Sala y el acompañamiento a las mujeres que hoy están en lugares de poder.

 

Al final de la tarde, una compañera nos iluminó con la conclusión más certera y emotiva sobre esta plenaria, que me tomo el atrevimiento de citar:

“Es el dolor y el temor por nuestras vidas lo que nos mueve. Es sabernos mujer en esta realidad. Es el deseo de cambiarlo todo nuestra mayor fortaleza. Somos mujeres, somos las Madres y las Abuelas, somos Milagro y las detenidas presas políticas, somos las pibas que mueren por abortos clandestinos, las desaparecidas, las que sufrimos la desigualdad y la opresión. Somos las madres solteras y el público de los getones de cada orga, somos las que ponemos el cuerpo militante, las profesionales desvalorizadas, las que cobramos menos y trabajamos más.

Somos todas, somos muchas y estamos juntas”.

Considerarnos ser parte de algo enorme y sabernos que no estamos solas, nos empodera. La lucha feminista es el camino que decidimos tomar para reconocernos, para ocupar los espacios de las que fuimos relegadas, para imponernos frente a la cultura machista que ha hecho de nosotras meros objetos desechables. Este sábado nos abrazamos y fortalecimos. Y, aunque el camino que emprendimos es largo, estoy segura de que saldremos victoriosas porque el miedo cambió de vereda y nosotras estamos juntas y empoderadas.

Por Azul Dragone

One comment

  1. Gracias Azu y mujeres por esta unidad para seguir batallando tanto machismo. Están honrando a las mujeres que dejaron sus vidas en esta lucha por ser soberanas y haciendo que cada vez hayan más mujeres dispuestas a ejercer sus derechos. Mucho por seguir trabajando.

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