Primer paso hacia la unidad de los trabajadores

El pasado 29 de abril, miles de trabajadores del país se movilizaron en un acto organizado por cuatro de las cinco centrales obreras en conmemoración del Día de los Trabajadores. Frente al Monumento al Trabajo de Buenos Aires, convergieron la CGT Azopardo, la CGT Balcarce y las dos CTA comandadas por Micheli y Yasky.

El acto, que contó con la presencia de más de 300 mil personas e incluyó al Partido Justicialista y a la izquierda, representó una clara demostración de poder por parte del movimiento obrero organizado en un contexto de ajuste y despidos. Frente al desmantelamiento del Estado de Bienestar y el retroceso en los derechos conquistados, el pueblo trabajador demostró en la calle que no está dispuesto a claudicar. A su vez, dio un gran paso en pos de la unidad, principalmente de las dos CGT presentes.

Durante el acto, se leyó un documento consensuado entre las cuatro centrales aunque los discursos resultaron un poco ambivalentes. Mientras Caló y Moyano se mostraron cautos respecto a medidas más profundas, Yasky y Micheli dejaron en claro que si continúan los despidos, recortes y la represión, el paro nacional es la acción a ejecutar.

Quien no fue de la partida fue Luis Barrionuevo y su pequeña CGT Celeste y Blanca. El gastronómico, quien alguna vez mandó a quemar urnas para impedir una elección a gobernador en Catamarca, prefirió quedarse en su hogar. El 1º de mayo, si bien no fue de la partida por una gripe repentina, agasajó en su sindicato al presidente Macri con un locro. De esta manera, se retorna a la vieja alianza menemista entre algunos dirigentes sindicales y el establishment. Barrionuevo aceptó ser parte de un momento político que comanda un presidente para el cual cierto trabajo es inútil (sic).

 

Por Emilio Cortese

corteseemilio@manoamanonoticias.com.ar

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