Primarias en Chile

El pasado 2 de julio se realizaron (por segunda vez en la historia) internas no obligatorias dentro de las coaliciones que competirán para las elecciones presidenciales del 17 de noviembre de este año. Fueron las primeras a su vez, en contar con la participación de los votantes residentes en el extranjero.

Los datos a destacar que dejaron estos comicios son, en primer lugar, la ausencia de una interna dentro del oficialismo de Nueva Mayoría que ira directamente a la primera vuelta el 19 de noviembre con su candidato Alejandro Guiller dado que el Partido Demócrata Cristiano postulara por separado a Carolina Goic. En segundo lugar, el triunfo abrumador de Sebastián Piñera con un 57% en la interna de la coalición de derecha Chile Vamos, y por último, la aparición del Frente Amplio como alternativa de izquierda, que ira con Beatriz Sánchez, que consiguió 69% de votos frente a su contrincante en la interna, Alberto Mayol.

Este panorama en donde la izquierda va dividida es sin duda, favorable por lo menos en una primera vuelta para la coalición liderada por Piñera, quien recordemos, se fue de la presidencia en el 2014 con una cifra nada despreciable del 45% de apoyo ciudadano, y que busca en la campaña poner el foco en el crecimiento económico, mayor seguridad ciudadana y sobre todo poner freno a la reforma educativa implementada por la presidenta Michel Bachelet.

Por otro lado aparece este nuevo actor, surgido a partir de las movilizaciones estudiantiles del 2011, el Frente Amplio liderado por una feminista que centra su campaña en convocar a una nueva Asamblea Constituyente que reforme la Constitución pinochetista, continuar la reforma educacional y llegar a una gratuidad total en el corto y mediano plazo, acabar con las Administradoras de Fondos y Pensiones (AFP), crear una nueva Ley de Medios, promulgar el aborto libre y sin causales y habilitar el matrimonio igualitario.

La Nueva Mayoría en cambio, tendrá el desafío de revalidar los votos que le aseguren nuevamente la victoria, pero que se encuentra con el obstáculo de la mala gestión, denuncias de corrupción de sus funcionarios, y sobre todo el constante ataque a las reformas capitales llevadas adelante por Michelle Bachelet sobre todo en el ámbito tributario, laboral y educacional.

Por su parte, el histórico líder de la izquierda Enrique Ominami del progresismo, competirá por tercera vez en las elecciones con el desafío de dejar de ser una mera izquierda testimonial. Reto difícil este último, si tenemos en cuenta el fortalecimiento de la derecha y la aparición en la escena del Frente Amplio, quien juega con muchas mas chances de competitividad, ante los fracasos de la Nueva Mayoría.

El dilema entre la continuidad o cambio (ambos con sus respectivos matices) del modelo económico de desarrollo chileno, es el punto central de la disputa política que se avecina en el país trasandino, basado en una fuerte concentración del ingreso y una privatización que atraviesa a todos los ámbitos de la sociedad. Sin embargo, desde el regreso a la democracia hasta la fecha, ni con los gobiernos de la Concertación, se llevaron reformas profundas a este modelo neoliberal, que si bien le garantizo grados de crecimiento y desarrollo altos, fue a costa de mantener una creciente desigualdad social.

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