Precios Cuidados, El Cambio Cultural

Por Lic Lilen Diaz

Es notable como una gran cantidad de personas inmediatamente se apropió de los Precios Cuidados y comenzó a comentar dónde se cumplía el acuerdo y dónde no, qué supermercado contaba con el producto que buscaba, o cuán barato había conseguido tal producto bajo precio cuidado.

De a poco los consumidores comenzaron a enojarse al descubrir que el supermercado elegido no cumplía con algún punto del acuerdo. Ya sea, la ausencia del cartel indicador del producto cuidado o de la revista o la disponibilidad de los mismos a precios acordados.

Los consumidores comenzaron a exigir el cumplimiento del acuerdo en la medida que fueron conociendo su derecho a reclamar. Algunos, hasta se animaron a realizar la denuncia cuando vivenciaron su incumplimiento.
Esta rápida apropiación puede explicarse porque defendernos de la inflación era una necesidad de todos y todas.

El incremento en la demanda de los productos a precios acordados muestra que era una necesidad de todos contar con un precio parámetro para poder comprar. Pero, además, muestra que se viene produciendo un cambio cultural sobre cómo cuidamos nuestros derechos.

Empezar a apropiarnos de la idea de que la problemática de la inflación en Argentina no era un destino inevitable por el que indefectible y pasivamente debíamos transitar, saber que nuestro poder de compra es nuestro y que si no compramos no validamos los precios altos, son factores claves de esta herramienta puesta en manos de todas las familias. Tanto oficialistas como opositores estamos aprendiendo que consumidores somos todos y que si cuidamos precios, nos estamos cuidando todos.

Esta herramienta nos invita a los consumidores a participar cuidándonos entre todos, nos permite ser agentes activos en la construcción de nuestra patria. La patria es el Otro y cuidando nuestro bolsillo, cuidamos el de todos y vamos construyendo soluciones a nuestros propios problemas.

Éste es otro de los éxitos del programa de Precios Cuidados que no son evaluados por los tecnicismos económicos y que, a largo plazo, mostrará sus efectos.

Los fabricantes y supermercadistas deberán aprender que incrementar sus ventas entre un 700 y 1000% es una forma de hacer ganancias más digna y más constructiva de una Nación, que robarle a los consumidores con precios exorbitantes y pura especulación

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