Poetas Malditos

Era 1850, y el romanticismo gobernaba la tierra bajo el lema “La belleza es verdad”. Víctor Hugo y Goethe en la literatura, Beethoven en la música y Goya y Delacroix en la pintura, pero como por definición cuando algo llega a su auge también comienza su decadencia, era solo cuestión de tiempo antes que surgiera su antítesis, en este caso representada por un hombre: Charles Baudelaire, que con su obra “Las flores del mal” le mostró al mundo que había arte y belleza aún en la podredumbre de los bares y burdeles de París.

Aunque Baudelaire había sentado las bases para un nuevo movimiento fue Verlaine el que acuñó el término “Poetas malditos” basado en el poema del mismo Baudeliare llamado “La bendición”, con el que empieza su obra “Las flores del mal” en el que se relata la maldición y la bendición de ser un poeta.

“¡Bendito seáis, Señor, que dais el sufrimiento

Como divino bálsamo de nuestras impurezas

Y como la mejor y la más pura esencia

Que dispone a los fuertes a las delicias sacras!

Yo sé que reserváis un sitio a los Poetas

En las gozosas filas de las legiones santas

Y que les invitáis a las eternas fiestas

De tronos, de Virtudes y de Dominaciones.”

 

Como contraataque, los Románticos llamaron a esta nueva corriente “decadentismo”, denostando así al movimiento. Sin embargo, este seudónimo no fue mal recibido por los poetas malditos sino todo lo contrario, lo adoptaron como propio jactándose de que tanto su comportamiento como su arte eran una contravención a la artificialidad y vanidad de la época que basaba sus criterios artísticos y sociales en fundamentos vacíos y carentes de sentido.

Esta corriente se esparció rápidamente por todo el mundo, no solo por su calidad estética sino también por la vida de sus representantes, todos ellos bohemios que frecuentaban bares, prostíbulos y llevaban una vida llena de excesos. Básicamente, eran los Rockstars del siglo XIX. Por supuesto que con sus respectivas consecuencias pues ninguno de ellos llevó una vida larga y feliz precisamente.

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Pero este movimiento cultural no murió con sus representantes literarios, sino que permeó a otras manifestaciones artísticas, como la música y la pintura, además de ser base de otros movimientos artísticos como l’art moderne y el llamado art nouveau (que valdría la pena desarrollar independientemente). Incluso hoy en día basta que alguna editorial o museo anuncie a un escritor, pintor o escultor como “el último de los poetas malditos” para garantizar un buen número de ventas. Así como también hay muchos aspirantes a artistas que, embelesados por esa vida hedonista, sueñan con entrar en ese selecto club dejando de lado la honestidad que en principio fue el fundamento de todo el movimiento.

Para terminar, y solo como curiosidad, les dejo algunos nombres de escritores y artistas que han portado el título de “poeta maldito” (Bukowski, García Lorca, Alejandra Pizarnik, Ian Curtis y Jim Morrison) Ustedes que opinan ¿les gustaría ser un poeta maldito?

 

Jaher

One comment

  1. Es una excelente columna que describe claramente los cambios que evolucionaron en el arte. Comprendiendo así el origen del mismo y ayudando a comprender las distintas corrientes por las que ha transitado. Y respondiendo a la pregunta, claro que sí. Un poeta maldito es recordado por su obra y también por su vida ya que ambas reflejan su verdadera esencia

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