Poco espacio y buenos vecinos del barrio Belgrano

Por Humberto Hueco

Aquí comienza el este de la ciudad. En este barrio, que se extiende desde la EPET 8 y termina más allá del balneario municipal “Albino Cotro”, se extiende una población diversa que sufre los mismos temas pendientes que el resto de los pobladores de la ciudad. Aquí conviven, no siempre pacíficamente, diferentes clases sociales. La problemática de la ciudad es la misma: déficit de vivienda. En un conglomerado social, esa combinación puede ser mortal. En el año 2006 Guillermo Raúl Pili se roció con nafta a lo bonzo para evitar que desalojaran su casa; el pretexto del municipio fue que allí había que construir una calle (en realidad, era una cortada de 200 metros) . Así se puede ser víctima en éste y en cualquier otro barrio de la ciudad.

Los diferentes gobiernos municipales, mientras tanto, nunca se pusieron al frente de la problemática. El episodio kafkiano de Pili lo demuestra: el déficit de vivienda no es un problema actual, sino que es consecuencia de años de desidia política frente a las necesidades de la población que lo eligió. Las comisiones vecinales, en su mayoría manejadas por el MPN, no representan a los vecinos sino que son garantes de estructuras que se dedican al clientelismo político. Es conveniente que los pobres sigan pobres, así podemos cada dos años ponerles la trampa de la necesidad (colchón, chapas) y dejarles frente a las narices la zanahoria del burro.

En este medioambiente, donde pueden ser vecinos el gerente de la petrolera y el peón de boca de pozo, no hay plazas suficientes. Según un sondeo informal de un asiduo paseador del barrio, sólo hay tres espacios verdes para aproximadamente 20 mil habitantes. Una plaza mínima, que se menciona para hacerle honor al minimalismo de la diversión, en la calle Copahue casi Linares; la plaza de los Abuelos, antes de llegar a la entrada del balneario por calle Linares, y dos plazas grandes frente al centro de deportes “Nayahue”. Ya casi no quedan espacios para definir en el barrio, con lo cual si ud. quiere pasear con su familia por la plaza, probablemente tendrá que tomarse un colectivo si vive de Bahía Blanca hacia el oeste.

Como nuestros gobiernos municipales gustan de esquivar redondamente los problemas vecinales en general, y los que acarrea el verano para los vecinos del barrio Belgrano en particular, tenemos frente a nosotros el Paseo de la Costa, megaobra que se realizó para que los privilegiados se sientan en Miami y los vecinos de la toma La Familia lo miren desde el balneario. Los anuncios de asfalto, bocas de tormenta y entubamiento de canales resultan insuficientes, el problema subsiste, familias jóvenes sin casa, muchos núcleos familiares conviviendo en terrenos mínimos y tomas de terreno.

Así caminan los vecinos del barrio, sobre un asfalto nuevo que no los satisface ante el pago de un alquiler astronómico, y el esparcimiento de los pibes distribuido en cuentagotas. Ya sea por las tomas de terreno, como por la posibilidad de una plaza estratégica, el baldío de Bahía Blanca y Chocón tiene los días contados.

Humberto Hueco.

Guido Sangiacomo y Laly Rodríguez “Tomas de tierras en la provincia de Neuquén”; http://elojorojo.wordpress.com/2007/01/23/tomas-de-tierras-en-la-provincia-de-neuquen/ 18/03/2013

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