Plebiscito y la traición de Lenin

El pasado domingo en Ecuador se realizó un referéndum cuyo principal objetivo fue poner fin al correísmo para instaurar una nueva hegemonía liderada por el nuevo presidente Lenin Moreno en alianzas con las derechas. Así, el triunfo oficialista en los siete puntos de dicho referéndum instaura una nueva fase en la política de ese país enmarcada en el fin de los liderazgos denominados “progresistas” a nivel continental y la restauración neoliberal conservadora.

Las disputas entre el actual mandatario (que fuera vicepresidente entre el 2007-2013) y su antecesor se acentuaron de forma escalonada a medida que se iniciaba el mandato del primero el 24 de mayo pasado. El golpe interno que rápidamente dio Lenin dentro del propio partido Alianza PAIS que lo llevo al poder de la mano de Rafael Correa, primero con el corrimiento por supuestos casos de corrupción del hombre fuerte de la facción correista, su vicepresidente Jorge Glas, y ahora no solo con el intento de depurar al propio partido a todas aquellas personas afines al ex mandatario, sino directamente cerrando los caminos para una segunda reelección de Correa en el 2021.

Con la victoria del SI quedó estipulado la inhabilitación de cargos públicos por corrupción, la derogación de la reelección indefinida, la restructuración del Concejo de Participación Ciudadana, la lucha contra la pederastia, regular la explotación minera, derogar la ley de plusvalía y ampliar la reserva del Yasuni. Estos siete puntos, que a simple vista parecen ser positivos a simple vista, fueron el resultado la negociación del gobierno con los sectores de la derecha. La unidad entre ambos espacios es el rechazo al pasado, a Correa, y a sus políticas bajo el pretexto de la anticorrupción entremezcladas con propuestas de corte progresistas. Ahora bien, para poner en práctica lo “consultado”, y si bien las últimas dos suponen solo modificar la legislación vigente, las cinco primeras medidas de este paquete implicarían enmendar la Constitución vigente. Es decir, otro desafío para el cambio político impulsado por Moreno.

Las acusaciones de Correa se basaron en la inconstitucionalidad de la medida dado que no se respetan los pasos, ni plazos, previstos por la Constitución vigente reformada en el 2008 ante una movida participativa de tal envergadura. Además, en plena campaña para el referéndum vale remarcar que Correa, no contó con los medios de comunicación a su favor. Es por eso por lo que a poco tiempo de dejar la presidencia y con el rompimiento con su propio partido, es remarcable el piso superior a un 30% que aún su figura guarda en el electorado.

Este número sin dudas nos da la pauta de que la figura de Correa no se apagará tan fácil como sus adversarios creen. Además, queda por ver el entramado de poder que articule el presidente Lenin Moreno con sus (antiguos) enemigos para armar su nuevo proyecto político y hasta qué punto éstos mismos sectores, una vez alejado el fantasma del correísmo, seguirán brindándole su apoyo y cuanto están dispuestos a negociar.

Ya lo decía Rafael Correa una vez conocidos los resultados a favor del SI: “Va a ser muy difícil. Lenin Moreno, como todo mediocre, busca contentar a todo el mundo (…) Lo único que les une es el odio hacia Correa, ni siquiera el amor a la patria”.

Vale preguntarse si no estaremos ante las puertas de una nueva era de inestabilidad política en el país, como hace (por lo menos) en los 10 años de Correa no se veía.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *