Pereyra se queda

Guillermo Pereyra encabezará una lista de unidad para repetir como secretario general del sindicato del Petróleo y Gas Privado, una entidad que conduce hace más de tres décadas. Tras una asamblea de trabajadores que se desarrolló la semana pasada en Rincón de los Sauces y que no arrojó acuerdos entre el intendente local, Marcelo Rucci, y el adjunto de Pereyra, Ricardo Astrada, para confluir en la conducción del gremio, se optó por la postulación a la nueva reelección.

De esta manera, el dirigente mantendrá la conducción del gremio, la banca de senador nacional por Neuquén y, seguramente, su lugar en el futuro consejo directivo de la CGT unificada.

La inestabilidad en el sector petrolero, amenazado por la flexibilización en el trabajo, la caída de la producción y los rumores de una nueva baja en el valor interno del crudo se sumaron a la puja interna por la sucesión de Pereyra. Ni Rucci ni Astrada cedieron en sus aspiraciones, y la división amenazó con resentir al sindicato en momentos de discusiones paritarias y conflictos más o menos latentes.

Hace apenas dos semanas, los dirigentes sindicales aceptaron un esquema que contempla, en la cuenca neuquina, la jubilación anticipada de un millar de trabajadores con trece sueldos de incentivo; la rotación de personal; el trabajo nocturno; la reducción de las cuadrillas mientras se termina de conversar la duración de la jornada de trabajo y el cálculo de horas extras, esto es, si se contempla o no el tiempo de traslado desde el domicilio hasta el puesto en el campo.

En el fondo, se trata de discutir con las empresas cuáles son los parámetros de la productividad que cada una de las partes está dispuesta a aceptar. El trabajo nocturno fue aceptado por el gremio a condición que se mantenga un esquema de seguridad adecuado al convenio colectivo y se discutieron condiciones para disminuir el ausentismo y conformar los equipos, entre otros temas.

Según fuentes de las empresas, en ámbito de la subsecretaría de Recursos Hidrocarburíferos de la Nación se comenzó a analizar la posibilidad de bajar el precio interno del petróleo. Este retoque influiría directamente y de manera negativa en la percepción de regalías por parte de las provincias productoras, cuyas finanzas ya están amenazadas por la baja en la recaudación fiscal. Sin embargo, se mencionó la necesidad de contener la subida del precio de los combustibles con esta medida.

Actualmente el petróleo que se extrae en la cuenca Neuquina está cotizado en 67,5 dólares por barril, pero en el mercado internacional el precio es muy inferior y sigue en baja.

Se calcula que, por cada dólar que baje el precio, se dejarán de percibir 80 millones de dólares por regalías.

 

Por Gerardo Burton

gerardoburton@manoamanonoticias.com.ar

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