Pequeño Mauricio Ilustrado

Pasados más de cuatro meses de revolución de la alegría, desde nuestra práctica cotidiana podemos ofrecer a nuestros lectores algunos aforismos para que piensen mientras viajan en colectivo, pasean a su mascota, hacen colas en la verdulería o en el pago fácil o algunas de esas cosas que tienen que cumplir quienes, por su condición de pobres o gente en vías de exclusión, no entran en el cuadro de honor de la meritocracia. Estos pensamientos tienen el aval de Jorge Bucay, Swami Maharishi, Alejandro Rozitchner y la supervisión de Marcos Aguinis y Beatriz Sarlo.

 

 

Consolide la solidez: maravillosa expresión utilizada por la Cancillería argentina para referirse al proceso institucional en Brasil que puso las cosas claras y devolvió al gobierno a quienes tienen el poder y van a reubicar al gigante americano en el mundo. Hay que consolidar la solidez, no sea que consoliden la blandura o ablanden lo sólido. Claro que lo sólido se desvanece en el aire.

 

“El baño es un momento de reflexión”: este aforismo de Mauri tiene otra versión: “el inodoro es un lugar metafísico”. Es que, además de saludar a quien limpia los baños públicos, cuando uno entra “lleno de problemas” y cuesta evacuarlos, el baño se convierte en ese lugar e instante para reflexionar. No quiere decir que tengamos reflexiones como excrementos, no, para nada. Eso sí, agradezcamos, porque así, “la energía (o fuerza) sería otra, la alegría (de la evacuación) sería otra, el orgullo (de la necesidad satisfecha) sería otro”,

 

“El ingreso irrestricto es demagogia”: es un pensamiento profundo, concebido en las alturas de Esteban Bullrich. No se puede cumplir una ley mitológica, es como votar una ley para ser felices, algo totalamente inútil, como explicamos sobradamente. Además, no es necesario el ingreso irrestricto. Con las políticas económicas de Cambiemos, pronto muy pocos podrán ir a la universidad. Ahora sí está todo en su lugar.

 

“Precios claros”: designación que se le dio a los listados de precios de los artículos que expenden supermercados y grandes cadenas para que el consumidor pueda saber dónde comprar. Es claro: si usted ve que es más barato el papel higiénico en el supermercado A, compra ahí sólo eso. Cuando ve que el jabón en polvo se vende a 0,5 pesos menos el kilo en el hipermercado B, va ahí y se compra todo. Ahora sí, de carne, ni hablar. Eso no es para usted, amigo. Y si quiere que le cuiden los precios, lo hubiera pensado antes.

 

Clarquén

 

 

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