PENSAR LA CIUDAD

Ungida como la Capital de la Patagonia, la ciudad de Neuquén se ha convertido en el conglomerado urbano más importante de la región. El fuerte crecimiento demográfico, acompañado de una progresiva actividad comercial la posiciona como el epicentro de fuertes inversiones. Prueba de esto último es el hecho de convertirse en el foco de mega-emprendimientos nacionales y multinacionales como shopings, hipermercados, cines y torres. No podría esperarse otra cosa de una de las ciudades del país con mayor presupuesto por habitante.
Sin embargo, este fetiche consumista choca de pleno con una ciudad deficitaria en la gran mayoría de sus servicios. Años de crecimiento sin planificación han dejado a sus habitantes desprovistos de servicios básicos. Muchos de los problemas más graves son vividos por los vecinos del oeste de la ciudad, pero quienes viven en el centro también experimentan el déficit urbano.
Lamentablemente ya no es novedad la crisis por la que atraviesa el transporte público de pasajeros en la ciudad. Con una flota insuficiente, la tarifa más cara del país y subsidios millonarios, el municipio no da señales de querer correr a la empresa concesionaria. ¿Por qué mantener un transporte público tan deficitario y costoso cuando por la misma inversión se podría pensar en un servicio estatal de calidad?
Como consecuencia de esto, el tránsito de autos particulares en el centro se ve colapsado. Una vez más, la solución del ejecutivo municipal fue acudir a una empresa privada para regular el estacionamiento. El Sein (Servicio de Estacionamiento Inteligente) es un ente recaudador para un negocio privado, cuando estos recursos se podrían utilizar para reinvertir en la mejora urbana.
Hablar del desafío de una planificación responsable significa tener en cuenta el concepto de inclusión desde todas sus aristas. Una ciudad creciente debe incluir a sus diferentes sectores sociales, ya sea en tanto procedencia social, edad, género, actividad laboral, etc.
Un oeste abastecido por los servicios básicos debe ser un punto a tener en cuenta como también la urbanización de tomas y reubicación de aquellas que hoy se encuentran en lugares poco seguros para sus habitantes. A esto se suma la existencia de barrios que se encuentran completamente aislados, no sólo por no contar con suficientes líneas de colectivos sino que tampoco tienen acceso mediante las calles que funcionan como corredores urbanos.
A su vez, un crecimiento inclusivo implica que la cuestión ambiental se convierta en un eje de la gestión y no sea sellada por toneladas de cemento, tratando de ocultar la urgente necesidad de pulmones verdes urbanos distribuidos en todo el ejido municipal.
Para generar un cambio es necesaria la participación y el involucramiento de todos los vecinos. Es necesaria una nueva generación de dirigentes politicos que desde la función pública impulse un nuevo Neuquén. Es necesario acabar con políticas segmentadas entre el centro y el oeste y pensar la ciudad como un todo.
Hoy las condiciones están dadas para que los vecinos seamos protagonistas de la ciudad que queremos, pensando en estar incluidos, pensando que juntos podemos hacerlo mejor.

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