Mauricio y su ballet

Nos dan un “buen bife”

¿Te acordás cuándo te decían que íbamos a tener que importar carne de Uruguay por los precios de mercado interno, la pérdida de la cuota Hilton y la obligación de realizar declaraciones juradas, todas medidas impulsadas por el gobierno de Cristina? ¿Te suena eso de que con el dólar a $7 o hasta $10 no era competitiva la producción vacuna y por eso todos iban a la soja? Bueno, resulta que los agoreros del odio le pifiaron fulero a las responsabilidades.

Mientras que durante la década kirchnerista, el costo de la carne se mantuvo dentro de los parámetros que garantizaban el consumo del mercado interno, a lo largo del primer trimestre macrista los cortes se dispararon y hoy es imposible pagar un asadito. Y mirá que les dieron beneficios eh! Eliminaron las ROEs, devaluaron un 60%, disolvieron Renatea y hasta pusieron un jefe de la CRA en el ministerio de Agroindustria. Sin embargo, la profecía de Biolcati since 2009 (“en 2010 el país importará carne y trigo”) se hizo rogar unos años más. Y el resultado es que, justo un gobierno tan amigo de estos oligarcas, sea el que deba importar carne uruguaya como política para bajar los precios en nuestros mercados.

Sube, baja, sube, baja

El dólar sigue sin techo; esta semana se acomodó tranquilo por encima de los $16 y el Banco Central ya comenzó a vender reservas para poder frenarlo. La carrera del dólar permite copiloto y allí está la inflación como ladera. 4,3% para el mes de febrero y 3,5% proyectado para marzo.

Las clases no comenzaron en ocho provincias por falta de acuerdo paritario: ¿alguien recuerda cuando nos prometieron engordar las reservas tras levantar el cepo? ¿Que la inflación era producto de las restricciones al dólar y la emisión descontrolada? ¿Y cuándo aseguraron que el préstamo logrado iba a ir a controlar la divisa yanqui, regalándoselo al mercado? Ah no, pará pará, eso último no lo dijeron…

Subibaja Macri inflación mano a mano noticias devaluación gobierno

Mientras más se devalúa, el país prosigue su camino hacia el financiamiento del crecimiento a través de la deuda externa. Tras arribar a un acuerdo con los principales buitres, la Argentina deberá emitir deuda por U$S 15 mil millones. Sin embargo, los bonistas argentinos que aún continúan en default, criticaron la posición oficial al sostener que solo buscaron beneficiar a quienes compraron la deuda a 30 centavos en momentos en que el país se prendía fuego. Para Alfonso Prat Gay esto es un detalle menor ya que, según sus palabras, el único camino hacia el crecimiento es el de la financiación externa.

Como ya dijimos la semana pasada, la vieja fórmula menemista de cerrar números con deuda vuelve a la carga. El ministro de Hacienda y Finanzas se dio el lujo de afirmar que este arreglo con los buitres (holdouts según los medios y funcionarios) era el único camino para evitar un ajuste más fuerte.

Deuda para pagar a los buitres, deuda para fortalecer las reservas, deuda para el crecimiento. Siguiendo la línea oficial, también tenemos un gran déficit fiscal que ronda el 7%. Según Prat Gay, esto nos aleja del mundo. Raro porque cuando uno analiza los datos de las llamadas potencias nota que, a excepción de Alemania, existe un desfasaje similar. Más rara aún es la solución que le busca el macrismo a este déficit. Elimina retenciones al agro y a la minería, reduce impuestos a productos de lujo (desde champan hasta autos de alta gama) pero le mete un tarifazo a los sectores populares con la energía y la inflación galopante. Cambiemos…

Tras negociar con el massismo, Macri logró que el DNU que retenía el 15% de los fondos coparticipables se mantenga hasta fin de año. De esta manera, podrá devolver el dinero en forma escalonada con changüí hasta el 2021. ¿Y a cuáles provincias les tocará la viyuya? A las pronunciadas palabras de Mauricio sobre hacer las cosas bien, se le sumó, para variar, Prat Gay. Durante la rueda de prensa en la que explicó el pago a los buitres, el ministro metió presión a los gobernadores. En una alocución extorsiva exigió que se deroguen las leyes cerrojo y de pago soberano, ya que en caso contrario las provincias “notarán en sus propias cuentas las dificultades que tenga Nación para conseguir financiamiento”. Más claro, echarle nafta.

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