Malvinas y las voces hegemónicas

Por Diego Burd*

En medio del proceso de conmemoración del 2 de abril, todavía se encuentran un conjunto de voces en los medios hegemónicos nacionales planteando un conjunto de sospechas sobre el carácter de legitimidad del reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, quizás cumplan esa mediación donde intereses de las potencias imperialistas adquieren una extraña metamorfosis, y como consecuencia de la misma, se presentan como intereses de una comunidad política nacional.

Ya Cooke mostraba como la relación estrecha entre sectores dominantes nacionales vinculados a los países centrales, utilizaban los medios de prensa para lograr la metamorfosis colonial de pensamiento.

Uno de los logros de las gestiones kirchneristas fue lograr transformar la causa Malvinas en una causa Latinoamericana, lo cual ha generado respuestas de Gran Bretaña, iniciando un proceso de militarización del Atlántico Sur.

La causa británica en los últimos años ha encontrado solidaridades en los medios hegemónicos nacionales, como así plumas dispuestas a darle formas a un entramado discursivo que tiene como eje central, un intento de iniciar una “comparación” entre la movilización de amplios sectores de la población argentina a la plaza de Abril en 1982 con el apoyo que genera la política respecto a la causa Malvinas por parte del gobierno, a través del mismo, se hace una comparación absurda entre dos regímenes diferentes, uno cívico-militar y un gobierno cuya legitimidad se base en la elección democrática.

El desarrollo de este argumento tiene como objetivo, presentar que la causa Malvinas tiene un comienzo 1982, de esta manera se produce la des-contextualización, dejando de lado las otras fuentes de legitimidad del reclamo históricas, legales y geográficas.

La comparación tiene por objetivo, des-legitimar la acción de un gobierno democrático, por lo tanto, también las causas enarboladas por el, des-legitimando una movilización a favor de la causa malvinas, no a favor de un régimen dictatorial, se des-legitima toda acción de un pueblo, y por lo tanto, los gobiernos elegidos en democracia.

Otra de las bases argumentativas es que la causa construye un falso nacionalismo, que roza el chauvinismo, es decir, otra manera de vincular con la idea de nacionalismo construida por la Dictadura Cívico Militar, de esta manera se oculta de manera artera, las complejidades del entramado del nacionalismo, como discurso ideológico, dejando de lado cuestiones tales, como esta construcción deviene y se reconstruye, que interpelaciones realiza a la izquierda y a la derecha, y como cada una de estas tradiciones generan una respuesta, como el nacionalismo es visto en los espacios de la periferia, la existencia en los países periféricos de un nacionalismo de derechas y un nacionalismo de izquierdas.

Como parte de la batalla cultural hay una obligación de desmontar las bases argumentativas de quienes son los voceros del colonialismo en nuestro país.

Malvinas no es parte de un relato gubernamental sino es parte de una causa nacional y latinoamericana, que reconocemos a nuestros héroes, en aquellos jóvenes colimbas de 18 años, olvidados y ocultados, y a los verdugos de su pueblo que se rendían sin tirar una sola bala, también como proceso que se construyo en el devenir de nuestra democracia, y aunque les duela a ellos, a los kelpers, a Gran Bretaña, las Islas Malvinas no solo son parte de Argentina sino de América Latina, y en democracia vamos a resolver el problema, no en las aventuras de las letras escritas en diarios entregados a la real Corona, sino por la vía democrática..

*Profesor en Historia Universidad Nacional del Comahue

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