Malvinas y la guerra contra el olvido

Por Victor Yanez

El proceso de desmalvinización comienza en Argentina apenas terminada la guerra. Las FF.AA., derrotadas y envueltas en conflictos internos, buscaron ocultar todo tipo de información sobre abusos por parte de oficiales a los combatientes y voluntarios de menor rango. Incluso se le solicita al Teniente General (R) Benjamín Rattenbach que encabece una comisión que investigara el accionar de las fuerzas en el conflicto. El gobierno de Bignone, el último de la Junta genocida, busca que este informe tenga carácter de secreto, ya que consideraban que sólo la ley marcial de Campo de Mayo podía juzgarlos. Ante la dura derrota bélica y la inminencia de la transición hacia la democracia, los militares ocultaron ante la población civil cualquier rastro de lo que fue Malvinas. Ya dejó de hablarse de gesta y de heroicidad, incluso ya se suprimió del discurso todo tipo de terminología referida a las islas. Los soldados recibieron instrucciones para no hablar de lo que había pasado en el Atlántico Sur. En parte lograron su objetivo, pues aunque muchos no hicieron caso y gritaron a viva voz lo sucedido, -las vejaciones, los estancamientos, la discriminación de toda clase- se encontraron solo a sus familias como interlocutores: la sociedad postmalvinas no quería escucharlos. La desmalvinización que ideó el gobierno de Bignone empezaba a funcionar y a serles funcional.

Durante el resto de la década del 80, la sociedad mantuvo un fuerte desapego con la guerra. La “causa Malvinas” desapareció totalmente de la agenda internacional. Los excombatientes no lograron integrarse, ni la sociedad lograba que esa readaptación se pudiese llevar adelante. La visión de la época era la de presentar a los soldados como “víctimas”, pero aun se ponía más énfasis en las balas inglesas que en las estacas criollas. El saldo más triste y vergonzoso de la guerra fueron los suicidios cada vez más numerosos de veteranos de guerra. El Estado no logró (aunque no se puede decir que lo intentó) modificar la situación de miles de personas que aun no llegaban a los treinta años y que sentían el terror de ser muertos en vida. Durante los 90 la situación incluso empeoró. La desmalvinización, ese borramiento de todo lo relacionado con la guerra llegó a su momento más álgido. La falta de trabajo para los veteranos, que en los 80 era casi absoluta, difícilmente podía llegar a solucionarse durante la década neoliberal. Ante esta situación, grupos de excombatientes comienzan a reunirse para reclamar ante las autoridades que se les otorgue la dignidad y la reinserción laboral.

Luego de que el país sufriera toda la década menemista (y posteriormente la explosión del 2001, gentileza de la Alianza), se comenzó un proceso inédito para la Argentina. Desde la asunción de Néstor Kirchner a la presidencia la política de derechos humanos que ha llevado el gobierno no ha dejado de lado a los excombatientes. Y podemos decir inédito porque, como se ha detallado, jamás los veteranos de guerra tuvieron espacio dentro de la sociedad. Se otorgaron pensiones a quiénes tuvieron participación armada en el conflicto, se consiguió que la sociedad adoptase una mirada más justa con respecto a sus veteranos de guerra, logrando visibilizarlos como víctimas no solo de las armas británicas y del ejército de la OTAN, sino como víctimas del genocidio perpetrado por las tres fuerzas. Y también hacer oficial la terminología “héroe, algo que desde que volvieron al continente reclamaban los excombatientes.

En estos últimos años el proceso de desmalvinización, tal vez uno de los efectos residuales más oscuros de la última dictadura, se ha ido acabando. Se ha ido socavando toda una tradición evasiva de su pasado inmediato, no sólo con respecto a Malvinas, sino con todos los aspectos referidos a los derechos humanos. El informe Rattenbach, aquél que le encargaron a una comisión examinadora, se hizo público por pedido expreso de Cristina Fernández, para que tuviésemosacceso a lo sucedido realmente en el archipiélago del sur de la Patagonia. Y en este camino aquellas deudas que aun mantenemos con nuestros héroes se saldarán completamente.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *