Macri-Tinelli: la perfecta unión entre lo mediocre y lo frívolo

El pasado 27 de julio, Macri recibió a Tinelli en la quinta de Olivos con la intención de calmar las aguas respecto a las polémicas de los últimos días. Durante el segmento “Gran Cuñado” de Showmatch, en el que se satiriza a figuras de la política, el conductor lanzó una imitación del presidente en la cual se mofaba de sus burdos pasos de baile, sus consejos para ahorrar energía, los tarifazos y sus limitaciones intelectuales y expresivas. Como consecuencia, el anfitrión del programa recibió un feroz cyber ataque a través de la red social Twitter, en la que unos 30 mil usuarios, de dudosa procedencia y autenticidad, dispararon unas 150 mil críticas a su show. La trifulca fue, cuanto menos, inesperada, teniendo en cuenta que a ese mismo espacio acudió el actual presidente cuando necesitó del apoyo electoral de la “pantalla amiga” Canal 13.

Pero para entender el origen de todo este asunto, es preciso remontarnos en el tiempo y analizar las cosas más profundamente. Con la muerte de Julio Humberto Grondona, mandamás del futbol nacional, las pujas de diferentes sectores para hacerse con su sillón comenzaron. La ruptura entre Tinelli y el macrismo, se da cuando el conductor afirmó que iba por la presidencia de la AFA. Y si hay alguien que supo gestar poder desde el futbol, ese es Mauricio Macri que en 20 años, pasó de presidente del Club Atlético Boca Juniors, a presidente de la República Argentina.

Cuando Tinelli manifestó su voluntad de presidir el futbol, llegaba con el aval de una buena gestión a cargo de la vicepresidencia del Club Atlético San Lorenzo de Almagro, que se veía revitalizado societariamente y habiendo conseguido la Copa Libertadores de América por primera vez en su historia. Basándose en estos hechos y en su inmensa popularidad, el “Cabezón” creía tener allanado el camino al sillón de Don Julio y de ahí ¿quién sabe?

Fue entonces que desde el macrismo comenzaron una campaña de desgaste contra su candidatura. Una campaña en la que Daniel Angelici (actual presidente de Boca y uno de los cachorros preferidos de Macri) jugaría un rol esencial, anunciando que no apoyaría a Tinelli con el argumento de que “los hinchas de Boca verían mal que un dirigente identificado con San Lorenzo fuese presidente”. Haciendo uso de sus múltiples contactos y sus habilidades políticas, Angelici operó abiertamente contra la candidatura del conductor, dándole aire al candidato macrista Armando Pérez, quien finalmente no reuniría los avales necesarios para postularse. Caída la primera opción, el presidente de Boca apoyaría abiertamente a Luis Segura en la carrera por el sillón de AFA.

Luego llegó el bochorno de las elecciones entre Segura y Tinelli en las que terminaron empatados en 38 votos cada uno con solo 75 votantes. Los números no cerraban. En ese momento, el Gobierno Nacional dictó necesaria la intervención judicial del ente. Fue entonces que el anfitrión de Showmatch decidió dar un paso al costado y comenzar a trabajar en la Súper Liga, un proyecto por fuera de la Asociación del Futbol Argentino. Cuando ya se veía como el manager de dicho proyecto, las jugadas políticas del macrismo en la FIFA impidieron su creación desbaratando aun más la relación con el popular conductor.

Golpeado, Tinelli jugó su última carta. Sabiendo el impacto que el humor político en su programa puede tener sobre la opinión popular (cabe recordar las elecciones de 2009 en la provincia de Buenos Aires que Francisco De Narváez le ganó a Néstor Kirchner, en las que Marcelo tuvo mucho que ver), lanzó una sátira que alarmó a todos en Olivos y en la Rosada. “Me satiriza de mala manera frente a tres millones de argentinos”, lloró Mauricio, quien, en su momento, supo bailar alegremente al lado de su imitador.

A su vez, la reacción del Jefe de Estado fue, cuanto menos, incomprensible teniendo en cuenta que la ex mandataria Cristina Fernández de Kirchner sufrió innumerables burlas, faltas de respeto a la investidura presidencial y hasta insultos de género.

Como fue mencionado previamente, el conductor recibió un ataque twittero de un ejército de “trolls” oficialistas que lo acusaron de “mercenario K”. Obviamente, Mauri y sus secuaces aseguran no haber tenido nada que ver con dicho ataque.

El encuentro parece haber sellado la paz entre ambas partes, con un cierto guiño de acuerdo bilateral, rubricado por videítos de Snapchat que subieron a las redes sociales. Las sátiras seguramente continuarán, pero habrá que evaluar el tono y la frecuencia con la que se dan.

 

Por Diego Salas

diegosalas@manoamanonoticias.com.ar

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