Los vaivenes dentro de la restauración neoconservadora mundial

Esta semana se ha demostrado que en cada país se guarda internamente una vorágine política propia, con marchas, contra marchas y resistencias, pero que no escapan a de la coyuntura supranacional y las tendencias que se mueven en ese ámbito.

En Venezuela, tras el plebiscito opositor (no reconocido por el Consejo Nacional Electoral) en contra de la Asamblea Constituyente, Maduro ratificó el llamado a elecciones para este 30 de julio para elegir constituyentes y pidió que los comicios se hagan en paz. Esto último, vale remarcarlo dado a un contexto en donde la oposición realizó nuevas marchas violentas que han dejado ya más de 100 muertos en apenas 4 meses y convocara el jueves pasado a un paro general con acatamiento dispar. El Congreso de Estados Unidos mientras tanto analiza dejar de importar petróleo venezolano y de esta forma cerraría a la perfección la política de desgaste que está llevando a cabo la oposición con un apoyo externo, claramente demostrado.

Mientras tanto, dentro de los Estados Unidos Trump sigue cada vez más acorralado por el escándalo que lo vincula con el hackeo ruso, y en solo 6 meses de gobierno su popularidad descendió a un preocupante 34%. Esto quizá sea el reflejo de los reveces que ha sufrido en el Congreso que no le aprobó su reforma de salud, o la nueva renuncia que se suma en el gabinete bastante golpeado por el Rusiagate. Esta vez fue el turno de Sean Spicer, su portavoz. Sin embargo, también parece cosechar críticas por derecha del lado demócrata en lo que respecta a política externa, dado que buscan que se acentúen las sanciones contra países como Rusia, Irán y Corea del Norte.

En España, el gobierno del Partido Popular monitorea las partidas presupuestarias enviadas a la región de Cataluña para garantizarse que dichos fondos no se usen para el referéndum que quiere llevar a cabo los independentistas catalanes. Así mismo, al frente catalán, se le suma a Rajoy en este momento el dialogo establecido entre el PSOE y Podemos para concordar una agenda social en contra de la agenda oficial basada en políticas de corte liberal.

En Brasil en tanto, hubo marchas a favor de Lula en varias ciudades del país, pero que se sintió sobre todo en San Pablo, en una semana en donde (embestida judicial mediante) le bloquearon al líder del PT sus cuentas bancarias y donde se autorizó un aumento de combustible que recibió fuertes críticas de la oposición.

En Inglaterra, en medio de las negociaciones por el Brexit surgen desacuerdos con respecto a los derechos de los ciudadanos, e Irlanda del Norte, pero sobre todo dicha negociación se encuentra estancada en un punto clave que es en lo referido al monto de la considerable cuota de divorcio que el Reino Unido debe pagar a la Unión Europea. Ante esta situación, una frágil Theresa May exigió unidad a sus ministros para poder llegar a un acuerdo, lo mejor posible para el reino.

Como vemos, la política en estos cinco puntos del globo nos hablan de nuevos tiempos de restauración neoconservadora, sus avances, pero quizá también de sus límites.

Por Valentín Steimbreger

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