Los Paraísos Fiscales: una guarida para el dinero mal habido y/o evadido.

El origen de los Paraísos Fiscales casi tal y como hoy lo conocemos se remonta no a un país sino a dos Estados de Estados Unidos: Nueva Jersey y Delaware, cuya legislación permitía que cualquier persona o empresa adquiera una empresa prefabricada y comience a operar en 24hs. Sumado a su laxitud en la averiguación de los datos de los dueños de capitales y a la baja de impuestos hicieron de esta metodología un éxito entre empresarios, delincuentes, políticos corruptos  y todo aquel que hubiera hecho dinero de dudosa procedencia.

Luego de la Gran Crisis Mundial iniciada en EEUU en 1929, los legisladores Suizos instalaron, en pos de amurallar su economía y proteger sus bancos, el absoluto secreto bancario; secreto aun de su propio gobierno.

Hoy en día, no existe ninguna razón bien intencionada para tener una cuenta en esos lugares. “La experiencia indica que las sociedades offshore se constituyen para burlar la ley, y precisamente los paraísos fiscales carecen de transparencia en la información y por ello habilitan un manto de impunidad”

La riqueza offshore de los argentinos representa entre 40 y el 80% del PBI, dependiendo de las estimaciones. Argentina se ubica, en cualquier caso, dentro de los cinco países del mundo con mayor presencia en paraísos fiscales en relación a su producto.

Un estudio realizado por los especialistas de Tax Justice Network revela que la pérdida de ingresos fiscales en el país como consecuencia de las técnicas de evasión utilizadas por las grandes corporaciones asciende a 4,4% del PBI en el año 2016.

Las normativas internacionales están hechas “para hacernos creer que la masa del dinero de la evasión se encuentra en algunas islas perdidas en el Caribe o Europa, cuando todos esos fondos terminan en Wall Street y la Bolsa de Londres. No hay que olvidarnos que estas sociedades se hacen SIEMPRE para evadir o lavar. Y que, por ejemplo en el caso argentino, gran parte de la evasión fiscal termina en inversiones inmobiliarias en Miami a través de bancos norteamericanos” sostiene el economista Juan Valerdi.

Más de un millón de hectáreas de tierra en la Argentina son propiedades de Sociedades Anónimas registradas en el país, pero cuyos dueños son empresas fantasmas radicadas en paraísos fiscales, la mayoría de Uruguay, tal como reproduce un estudio realizado por el Registro Nacional de Tierras Rurales.

“El dinero de políticos argentinos depositado en Paraísos Fiscales forma parte de sociedades creadas por los mismos estudios que trabajan con narcotraficantes y delincuentes de todo tipo. Comparten inversiones, contactos, abogados. No sólo no es ético, además representa un peligro ya que el día de mañana nadie evita que un criminal extorsione a quién tenga una cuenta o sociedad” asegura Juan Valerdi.  

Un ejemplo de ello es Mossack Fonseca, el estudio que armó una Sociedad Offshore donde Mauricio Macri es director, es el mismo Estudio Jurídico que armó sociedad para miembros del Cartel de Sinaloa de México, entre otros grupos criminales internacionales.

A Mauricio Macri, integrante de una sociedad con cuentas en Paraísos Fiscales, se le suman el Ministro de Finanzas e íntimo amigo del presidente (un hermano según sus propias palabras) y el Ministro de Energía, ex CEO de la petrolera Shell, José Aranguren.

En definitiva, la evasión fiscal además de constituir un delito grave, deteriora las bases económicas de un país, precipitando, en países con políticas neoliberales, un ajuste sobre la población y por ende una quita de derechos sociales de primerísimo orden como los son  la educación, la vivienda digna, el trabajo, la salud y la justicia, que está corrompida.

Por Gaspar Comba

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