Los Chantas. Desde Melipal con la Cultura Rockera Popular

Por Sabrina Salto*

Corre el enero del año 13 por el Alto Valle. El escenario de la Cultura Popular por estas tierras se muestra ecléctico y bien variado. Sus manifestaciones revisten prácticamente todo el arco de las variaciones que podemos imaginar. Entre todas ellas, hay una expresión que joven pero firme, viene forjando un camino que promete ser prospero y bien amplio, como para que transiten muchas humanidades por su trazado. El rock, ese que nace en el barrio y se proyecta hacia las urbanidades, tiene un Neuquen un exponente que bien vale la alegría conocer, y que se identifica como “Los Chantas”.

Con una formación acuñada allá por mediados del 2010, fue en el oeste Neuquino en donde Los Chantas comenzaron a escribir los primeros elementos de su historia. Sus personajes venian con nombre propio: Santiago Rodriguez (Chanta) en voz, guitarra, trompeta; Franco Inostroza (Colo)en voz y coros; Eduardo Toranzo (Lali) en bajo; Cristian Torres (Kiry) en bateria; Javier Henriquez (Javy) en trompeta; Damian Sepulveda (Turbo) en saxo. Lisandro en las percisiones; Pehuen Quinteros (Pehue) en saxo; y Alan Fuentes (Pale) en teclados.

La banda se formo en el Barrio MELIPAL de Neuquén Capital. Y en este puñado de años transitados, el 2013 los encuentra grabando lo que sera su primer disco y que se espera vea la luz en los próximos meses. Para este trabajo, se puso la mejor carne al asador y con todas canciones de propia autoría, los muchachos despliegan los brillos de un estilo que definen como propio y mestizo en cuanto a la producción de sus canciones, fusionando ska, reggae, rock, estilo balkanico, y circense. Abriendo además, los escenarios de Dancing Mood, Karamelo Santo, Onda Vaga, Manto, Pollera Pantalón Siete Venas, Karavana; Los Chantas han demostrado que llegaron con los pies firmes arriba de los tablones, y la cabeza en vuelo a largo plazo.

Un fin de semana cualquiera puede ser excusa para iniciar el viaje musical tripulado por Los Chantas. Un detalle, y quizás mas que un detalle, un merito de los locales, es que ya a esta altura de su construcción musical, cuentan con un piso de publico que responde fielmente a cada una de sus convocatorias. Esto se traduce en que cada vez que los muchachos neuquinos tocan, una banda de fieles no falta a la cita.

Esto habla de un camino recorrido, de un reconocimiento, de una identificación mutua entre la banda y su publico, cosa importante entre una cultura de grandes fanáticos como lo somos en este país. Ya lo sabemos, las legiones rockeras son parte constitutiva de nuestra cultura: no habría redondos sin ricoteros, ni Almafuerte sin metaleros de ley. Y es en este sentido, donde radica un gran merito de Los Chantas: el poder haber construido representatividad, convocatoria, o como se suele decir, haber construido un piso de gente que garantiza la fiesta en cada cónclave chantero.

Arriba del escenario, Los Chantas son toda fuerza y ritmo. No escatiman vientos, ni solos de viola, ni fuerza en el bajo, ni arreglos de batería y percusión. Sus imparables vocalistas completan una propuesta musical que suena heterogénea y a la vez solida. Pasean con soltura por el reggae, transitan una cumbia, fusionan un cuarteto con un rock, y sigue sonando rítmico y pegadizo. No es poca la virtud que lleva a un oido a disfrutar a la par que a un cuerpo a bailar, y parece que estos muchachos si que saben como hacerlo. La escena se complementa con una propuesta visual, en donde la vestimenta casi lúdica, y la buena sintonía entre los músicos dan un cierre de acabada concreción al mensaje que propalan.

En la Primera edición de la local Fiesta de la Confluencia, Los Chantas fueron el plato fuerte local, previa ala presentación de los históricos Autenticos Decadentes, siendo su presentación celebrada por las miles de almas presentes, que bailaron y corearon con intensa energía. Incluso los Decadentes, al ver la fantástica respuesta del publico ante los locales, los invitaron al subir al escenario y compartir algún clásico conocido por todos.
En conclusión, El Valle se va enriqueciendo con mezclas e híbridos que forman identidades propias, en donde nos sentimos incluidos, en donde el cuerpo es convocado a moverse al ritmo de Los Chantas, que es lo mismo que decir, al ritmo de un combo que incluye mucho mas de lo que deja afuera, que invita a alojarse en una base bien popular de cultura rockera que distraídamente, quiere seguir creciendo y dejando su propia marca personal. Que quiere decir, que quiere crear, que quiere construir, y de paso, hacernos sentir, que en ese sentir, estamos todos adentro.

*Licenciada en Trabajo Social

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