Lo que la Tormenta no se llevo

Por Pablo Kestelboim

Después de una semana de agua y lluvia inédita en nuestro querido Neuquén, y con daños directos hacia el conjunto de la población, quienes se quedaron sin casa, sin ropa, sin materiales, podemos ver como nos comunican oficialmente que la tormenta “se lo llevo todo”. Pero la realidad es que la contingencia climática no fue única responsable de los desafortunados hechos, sino décadas de cero planificación inmobiliaria por parte de desgobiernos que nunca regularon un desarrollo equilibrado urbano en Neuquén.

Lo que quedo en pie es el intendente Horacio Quiroga con sus declaraciones ampulosas de escritorio citando palabras hechas y demagógicas. Se arregla todo con 34.000.000 de pesos que van a ser destinados a infraestructura para reconstruir la ciudad de Neuquén, o más bien habría que aclarar el centro de Neuquén.
Lo que quedo en pie es la idea de la vieja estructura que gobierna la ciudad de Neuquén con una mirada pequeña que mantiene la belleza y la estética en su zona del centro y deja en el olvido y la marginalidad a las zonas “periféricas”, el oeste, Cuenca XV, Colonia Nueva Esperanza.etc. Estos vecinos parecen que carecen de derechos en Neuquén, relegados a una subsistencia de pocos recursos de un Estado que les asigna nulas gestiones en políticas públicas.

Consecuencia directa de esta falta de inversión son barrios y vecinos con barro hasta los tobillos quienes durante horas y días esperaron que algo o alguien los socorriese.

Lo que quedo en pie aún son las obras faraónicas que se hacen en la zona centro, ahí si los recursos sobran para ser utilizados en monumentos, plazoletas, paradas de colectivo y carteles de color, las Fiestas de la Confluencia, que engalanan la nada misma de la zona comercial con precio de salario petrolero.
Lo que no se llevó esta tormenta es la locura de seguir llenando de fuentes con agua la ciudad.

Es hora de ponernos a trabajar por los que menos tienen, que podamos juntar esas dos ciudades que tiene Neuquén, que es una sola, pero que las no políticas públicas de gobiernos elitistas y oligarcas han dejado postergadas en una zona de exilio.

Lo que no se llevó esta tormenta es la fuerza de un pueblo solidario, participativo y militante que se organiza y se une en las difíciles con la fuerza de un león embravecido que cuando lo tocan se despierta y lucha, sale adelante y va por más.

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