Lo que nos dejó el 8 M

Sensaciones, expectativas, deseos que se vieron reflejados en la marea feminista que en todo el mundo, y también en Neuquén se vivió con la piel erizada. La crónica del #8M, los motivos del encuentro, la sororidad y el deseo de cambiarlo todo.

Por segundo año consecutivo las mujeres decidimos volver a pararlo todo. Paramos porque estamos hartas de todas las injusticias y las violencias que son ejercidas sobre nosotras y que durante años naturalizamos y aguantamos sobre nuestras espaldas. Paramos para que sean evidenciados y valorados todos los esfuerzos que realizamos a diario en la crianza y en las tareas domésticas, trabajos que no son remunerados y que se nos asignan sin preguntarnos. Paramos para que en nuestros trabajos no cobremos menos que los varones y para que tengamos los mismos derechos. Paramos porque queremos que el aborto sea legal, libre y gratuito y para que ninguna mujer más sea asesinada a manos de hombres violentos. Y fundamentalmente paramos porque queremos elegir libremente el destino de nuestras vidas sin tener que cumplir con los mandatos que nos asigna el patriarcado.

Por segunda vez la marea violeta recorrió el planeta de una manera que impresiona. Revisar las fotos de las diferentes crónicas periodísticas y encontrarnos totalmente reflejadas sorprende y emociona. Repasando en mi memoria, no encuentro otro acontecimiento reciente de tremenda dimensión, no existe en el mundo consigna o reclamo que pueda congregar a tantas personas el mismo día, casi al mismo tiempo. Eso sólo lo logramos las mujeres.

La sororidad, ese pacto político entre mujeres, cobró ese mismo día una dimensión fenomenal. Nos mueven los mismos dolores, las mismas angustias, los mismos enojos, las mismas ganas. Mujeres de diferentes etnias, religiones, ideologías políticas, edades,  diversidades sexuales, trabajadoras, profesionales, amas de casa, estudiantes, jubiladas todas unidas por un mismo deseo, el de cambiarlo todo.

Podemos decir que el 8M no surge de la espontaneidad de un reclamo aislado o eventual. Es una construcción política sin precedentes, que implicó en cada lugar y en particular en nuestra provincia, la realización de numerosas asambleas y un enorme despliegue organizativo y de trabajo previo. Valorar la palabra de la otra, construir desde la diferencia, promover un espacio horizontal, son premisas que estuvieron presentes en todo el proceso.

Al finalizar la marcha y el acto que se realizó en Neuquén, una de las compañeras oradoras dijo: “el feminismo nos salva la vida todos los días”, y es así. Es el feminismo el que nos hermanó este 8M, ese que todos los días nos encuentra, nos une, nos empodera, nos da fuerza y valentía para enfrentarnos a las situaciones de violencia y nos libera.

Abrazo a todas las mujeres que pusieron el cuerpo ese día y a todas las que se van despertando en este caminar. ¡Feliz Lucha hermanas!

Por Ailín Gamoneda

 

*fotografía de portada gentileza de Mariana Willhuber https://www.facebook.com/pg/piojawillhuph/photos/?tab=album&album_id=774272086105331

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