Ley y praxis: La ley de músicas

Por Profesor Agustín Prado

Hace unos días, en la ciudad de General Roca (Fiske Menuco) aconteció Las primeras jornadas de música organizadas por Alpataco; una agrupación de músicos de dicha ciudad que surge en el contexto del cambio de época. Pero, ¿cuál sería ese cambio de época? Así como han existido cambios substanciales en materia económica, social y en materia de derechos humanos, la Argentina ha logrado, entre otras, dos leyes fundamentales para la democracia: La ley de Servicios de Comunicación Audiovisuales y la Ley de la Música. En este caso, el artículo se propone analizar esta última ley pero, indefectiblemente, la primera ley es por así decirlo el corazón del cambio de paradigma ¿Por qué me atrevo a evocar tal sentencia? Porque la Ley de Música presupuestariamente se alimenta de la Ley de Servicios Audiovisuales.

La jornada contó con participaciones múltiples. Una de ellas fue la de AFSCA (Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisuales). AFSCA fue enfático en a promover que los músicos se organicen y empiecen a luchar por sus derechos como músicos reconocidos, a partir de ahora, legalmente ¿Cuáles son los problemas habituales de un músico? Muchos. El principal es en relación a las ganancias y amparo. Un músico por lo general pasa varias horas ensayando al día para luego tocar en algún pub o boliche. El trabajo es poco apreciado; el dueño de un lugar puede prometer una cantidad de dinero y luego no cumplir con la paga o quizás peor: ofrecerle bebidas como pago. Eso es una realidad habitual. La ley, para ello, por ejemplo, propone la obligación de la firma de un contrato en el cual se obligue a las partes a cumplir con lo pactado.

Una de las referentes de Alpataco, Alfonsina Margariño (cantante y militante), nos comentó cuáles son las necesidades prioritarias de la organización. Alfonsina nos comentó de manera clara que Alpataco surge como un espacio de debate en el cual se pueden vislumbrar, más allá de los géneros que atraviesen la obra del artista, problemáticas comunes como por ejemplo la falta de espacios, el poco dinero que se paga, ausencia de aportes, etc. Alpataco, en definitiva, busca un marco de reconocimiento social.

Ahora bien, Alpataco no es una organización pionera. Dentro de una línea similar podríamos encontrar a U.M.I. (Unión de Músicos Independientes) en Buenos Aires o AMI (Asociación de Músicos Independientes) de la ciudad de Neuquén. Si bien pueden cambiar los climas, los paisajes y las tonadas de su gente, cada región de este país está atravesada en materia de música por problemas similares.
“En las jornadas de Alpataco del Sábado se llegó a decir que a veces la problemáticas del músico es el mismo músicos. A veces no existe en el músico ese compromiso político” comentó Alfonsina. Sin dudas, podríamos decir que cuando hay leyes de avanzada, como esta, hasta los mismos beneficiados pueden quedar desorientados.

¿Cuáles son los puntos principales de la Ley?

La ley se podría resumir en algunos puntos:

1.La creación del Instituto Nacional de la Música, como principal órgano de fomento.
2.Que parte de los beneficios que otorgue el Instituto Nacional de la Música (50 % de los recursos) sean en Herramientas que soluciones una instancia de un proceso productivo de un proyecto Musical. De esta manera se optimizan los recursos y se benefician a muchos proyectos. Por Ej: Vales para fabricar Discos, para Grabar, para Masterizar, para Imprimir Gráfica, para difusión, para Diseño y mantenimiento de soportes digitales, etc.). El otro 50% de los recursos tendrían una distribución en subsidios y créditos en formato más tradicional.
3.La Creación de Circuitos Estables de Música en Vivo en cada región cultural del País (Con la Integración de Lugares Estatales, Privados y Comunitarios).
4.La participación en las distintas regiones Culturales de Organizaciones de Músicos Independientes en la distribución de parte de los beneficios otorgados por el Instituto
5.La Posibilidad de Mejorar la Difusión de la Música nacional en los medios de Comunicación
6.La Creación de un Circuito Cultural Social que tenga como función acercar distintas expresiones musicales a sectores que tengan escaso o nulo acceso a esta manifestación del arte
7.La Formación Integral de un Músico poniendo énfasis en el conocimiento profundo y organizado de los distintos Derechos Intelectuales (Compositor y Autor, Intérprete, y Productor Fonográfico ) y de sus derechos laborales

Desafíos

Tenemos la ley y eso es un paso fundamental. Lo que falta es, tal vez, es el reconocimiento del conjunto social. La música no es solo un hobbie o algo de carácter ocioso. Detrás de cada espectáculo que uno va a ver siempre hay trabajo detrás y por ende hay que entender al músico como un trabajador más. Fue Víctor Jara quien en una oportunidad dijo que la burguesía le hizo creer al artista que eran seres especiales, rodeados de fama, dinero, publicidad cuando en realidad un artista es una de las miles de manos que están trabajando y construyendo la historia. Socialmente todavía existe una representación social por la cual un músico es más símil a Pomelo, el personaje de Diego Capusotto, que a un trabajador.

El desafío es, lograda la ley, debatirla y compartirla con aquellos sectores ajenos a la música para poder sumarse, como dijo Jara, a esas manos que están construyendo la Historia.

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