“Le estoy hablando, hablando a tu corazón”

Por Gaston Ungar

Se habla mucho por estos días que vivimos en una sociedad partida, los grandes medios, y los dirigentes opositores a la gestión de Cristina Fernandez de Kirchner, no dejan micrófono sin pasar para denunciar el caos en el que supuestamente vivimos.
Lo cierto es que la argentina, el pueblo en su conjunto, atraviesa por estos días una gran disputa de intereses donde los silenciados por décadas han tomado relevancia en diferentes ámbitos de la sociedad. Pero está claro, que esto no es la asamblea de Atenas, ni mucho menos. Lo que se está en juego son los recursos de la Patria. Si la República, tan nombrada por liberales es lo que se dividida, esto no es reciente. Las políticas implementadas durante décadas, dejaron a miles de compatriotas sumergidos en la pobreza, con su autoestima por el piso y sin un futuro cercano, ni prensa que los acompañe. La sociedad estuvo dividida, entre un punado que se enriquecía mientras otros tantos, el noventa por ciento de los argentinos miraba el saqueo de nuestra tierra.

Esto no es un cuento de hadas, es la historia viva de nuestro pueblo, que asume su responsabilidad y reclama nuevamente dialogo. Dialogo con los cuarenta millones de habitantes y no con una minoría empresarial disfrazada en partido político.
Que distinta seria todo, si Menem hubiera dicho por fines de los 80, que no habría ni salariazo, ni revolución productiva. Que lo que vendría serían más de ocho mil despedidos solo en Cutral Co producto de la privatización de YPF y otros tantos miles por otras empresas entregadas. Que distinto seria todo si los candidatos de la derecha hablarían con el pueblo francamente, contándoles que la reducción del gasto público, es el achicamiento del Estado y sus políticas de inclusión. Que distinto seria si Sergio Massa le contara a los bonaerenses que entre sus planes de gobierno figura volver al sistema de las AFJP y que ningún niño tenga acceso al conocimiento como es la política de las netbooks.

Lo cierto es que los neuquinos por estos días también estamos atravesados por la misma dicotomía del dialogo o el enfrentamiento. La elección de las PASO, puso de manifiesto que existen sectores conservadores que promulgan un enfrentamiento dialéctico con el gobierno nacional, y digo dialéctico porque estos años el gobierno provincial siempre mantuvo una disputa de intereses exceptuando el último gobierno de Jorge Sobisch. Este opto por el enfrentamiento, dejando a los neuquinos sin planes federales de vivienda y también la política de infraestructura que por aquellos años, en los comienzos del gobierno de Nestor Kirchner, beneficiaron al conjunto de las provincias. Menos la nuestra, que se demoró cuatro años en intentar ponerse “a tiro” con las políticas de la década ganada.

No es casual la artillería pesada que lanzo el ganador de las PASO por el MPN, el petrolero Guillermo Pereyra contra su par, Ana Pechen. A solo cuarenta y ocho horas del triunfo, su primera aparición pública, la realizo junto a quien aisló a los neuquinos del proceso de desarrollo más importante de los últimos sesenta años.

Se requiere por estos días un grado de madurez del pueblo neuquino en su conjunto, donde el dialogo sea franco y conciso. Donde las particularidades y las minorías sean atendidas en su totalidad. Son los sectores más vulnerables de la sociedad los que piden una respuesta colectiva a su desarrollo y no un “sálvese quien pueda”.

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