LA VIEJA PROMESA DE URBANIZAR

Por: Sub-comisión Cordón Colon
El barrio Cordón Colón es uno de los tantos que reclaman mejores condiciones habitacionales. Específicamente, en este sector de la ciudad, los vecinos se centran en la situación sanitaria.

Aquello que hace 30 años era una “toma” es en la actualidad un barrio erigido por la tenacidad de un pueblo que se resiste a ser negado por las autoridades municipales y provinciales. Creció al pie de barda, sin límites, desordenado, con sacrificio. El agua, la electricidad, la recolección de residuos, las cloacas, la mensura algún día llegarían.
Pero ese anhelo de progreso se siguió postergando. Las mensuras de tierras y posteriores obras llegaron en cuotas a algunos sectores, muchas veces motorizadas por protestas y medidas de fuerza de los vecinos. El barrio siguió creciendo, impulsado por el incesante ingreso a la región de familias en busca de trabajo y la falta de loteos sociales y planes de vivienda acordes. Ese crecimiento poblacional, expandió el asentamiento hacia el norte del barrio Islas Malvinas alcanzando los límites de Alta Barda y Salud Publica. Así fueron creciendo en extensión y densidad los sub-sectores Espartaco, Arias, Aluvional, Auka Mawida y Atahualpa.
También fueron ocupados terrenos en el fondo de algunos cañadones, (que es el lugar más peligroso y menos indicado para construir) sin dejar lugar a espacios verdes y deportivos.
La situación ambiental es crítica. Las aguas servidas, producto de desbordes cloacales y de cañerías rotas, transcurren las calles formando charcos en donde crece vegetación y se acumula basura, conformando así focos infecciosos que ponen en riesgo la salud. En algunos sectores el camión recolector de basura no puede ingresar por el mal estado de las calles. Allí los vecinos acostumbran a tirar y quemar los residuos, sufriendo el humo tóxico irrespirable diariamente.
En este contexto es imperioso impulsar una urbanización integral, que contemple lo construido por los vecinos, pero que avance decididamente en obras de infraestructura y servicios que eleven nuestras condiciones de vida. Las mensuras deben ser consensuadas con los vecinos, ya que en la mayoría de los terrenos hay edificaciones que deben ser respetadas y en caso de tener que reubicar familias se debe valorar el esfuerzo hecho y ofrecer un lugar en condiciones superadoras. El antecedente de reubicaciones violentas en nuestra ciudad debe ponernos alertas y el Estado asumir su responsabilidad en tantos años de abandono y falta de planificación.

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