La verdadera cara del debate

Por: Emilio Cortese

Pasó el debate. Un evento, por momentos, muy guionado, por otros, esclarecedor. ¿Por qué esclarecedor? Porque lo que salió a la luz fueron las propuestas frente al vacío. Se vio un candidato firme, comprometido, como Daniel Scioli, quien se cansó de remarcar el rol que debe seguir teniendo el Estado, presente, articulador, logrando la igualdad de oportunidades.
En cambio, la actuación del candidato de la Alianza, Macri, resultó por momentos desagradable. Una permanente sonrisa soberbia es la muestra cabal de un empresario que secree que ya ganó. Subestima al pueblo que no quiere retroceder, al que evita cuando no responde quién va a pagar el costo de quitar los subsidios, eliminar las retenciones y abrir las importaciones. Como bien le marcó Daniel Scioli, “Estás subestimando al pueblo argentino. Todo en lo que ayer estuviste en contra hoy decís que estás a favor”. Por esto mismo, esa sonrisa no solo es altanera, sino siniestra. Un candidato que oculta sus propuestas bajo la linda palabra “cambio” no es más que otro vendepatria. Como bien planteó Scioli, “hay que optar por dos caminos hacia el futuro; uno hacia la agenda del desarrollo y otro bajo el engaño de la palabra ‘cambiemos’ que viene bajo del brazo un ajuste”.
Macri no propone, deja que hablen por él sus economistas, quienes sostienen una y otra vez la necesidad de ponerle techo a las paritarias, de sincerar la economía, de devaluar. Aclaremos qué sucede si se llevan adelante estas políticas económicas. Dejar libre al dólar, implica no solo una corrida bancaria sino algo mucho peor, que es una devaluación brusca. Esto repercutirá en forma inmediata en los precios de los alimentos, del pan, de la leche, y por ende de los salarios. Los exportadores querrán cobrar lo mismo por las ventas al exterior que por los productos para el mercado interno (hoy vale $10, mañana $15). Si a esose le suma la eliminación de los subsidios a los servicios, tendremos como resultado el aumento en la energía. Pero no solo de las casas, sino, lo que es mucho peor, de la industria.Es decir, otro aumento de precios.
A este círculo le faltan dos piezas:la apertura de importaciones y la quita de las retenciones. Imaginen qué sucedería si se da el ingreso indiscriminado de productos (los cuales, por el libre mercado, no pagarían impuestos), cuyo precio es mucho menor respecto a la industria nacional. Cerrarían cientos de empresas, se perderían miles de puestos de trabajo. Y lo que es peor, se reduciría aun más el valor adquisitivo de los salarios. ¿Y el Estado? Estaría imposibilitado de generar empleo, infraestructura, oportunidades, ya que gracias a las políticas de eliminación de impuestos y retenciones no tendría ingresos genuinos. Y entonces llegarán de nuevo los préstamos del Fondo Monetario Internacional y cuando nos querramos acordar estaremos nuevamente pidiendo plata para pagar intereses. En cambio, Daniel Scioli nos propone acompañarlo en seguir construyendo un Estado presente, generador de empleos y de defensa de la industria nacional. Un Estado que en una provincia como la nuestra garantice el barril de petróleo a un precio mayor que el internacional para poder seguir sosteniendo la producción, el empleo y, sobre todo, la soberanía energética.
En definitiva, si algo se puede sacar en limpio, es que el 22 de noviembre se pone en juego un modelo de país. Instamos a todos los argentinos a no retroceder, a seguir fortaleciendo los derechos sociales, a decirle no al ajuste que propone Macri. Frente a las vaguedades y las no respuestas del candidato de la Alianza, acompañemos a Daniel Scioli, el único candidato capaz de defender y consolidar las conquistas hasta el momento alcanzadas.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *