La situación en Venezuela

Venezuela está en un momento de quiebre, sin dudas. Después de la asunción de Hugo Chávez en 1999 hasta su muerte en 2013, el panorama social, político y económico en el país caribeño no ha hecho más que deteriorarse, por errores propios, seguro, pero también por una embestida brutal por parte de la potencia del Norte que nuca dejó de mirar hacia el Sur, de los mercados con la baja del precio del petróleo a nivel mundial, unos medios de comunicación implacables y una burguesía local que parece a punto de coronarse triunfadora de una “guerra económica” permanente.

Si bien es cierto que aún hoy, a pesar de un lógico desgaste promovido por estos factores o inclusive contar con sectores chavistas que no lo apoyan o el hecho de haber ganado las elecciones con apenas un punto y medio de diferencia con Henrique Capriles, Nicolás Maduro cuenta con un importante apoyo, sobre todo de los sectores más bajos de la sociedad y que han sido (oh casualidad) los más favorecidos por las políticas sociales llevadas a cabo durante estos últimos años. A su vez, no es menos cierto tampoco que la corporación militar desde donde surgió el líder bolivariano, la cual se ha mantenido fiel al proyecto chavista, es la que durante estos años ha podido sostener a Maduro en el poder.

Recordemos que el chavismo fue la punta de lanza de una serie de gobiernos progresistas que se abrieron paso en el continente y que han pregonado una nueva forma de acercamiento entre los países de la región, en un proceso de integración sin precedentes y que se ha consolidado con el rechazo al ALCA, la creación de la UNASUR-CELAC y Telesur.

Fue en este contexto que un proyecto bolivariano, cuyo eje fue redistribuir la riqueza petrolera con una fuerte dosis de anti-imperialismo y de unidad latinoamericana, tuvo especial renombre y en el cual muchos vieron un camino viable al socialismo del siglo XXI. Pero hoy, los vientos que corren en la región son otros y con la restauración liberal neoconservadora en marcha a nivel continental, el panorama venezolano parece cantado.

La derrota del chavismo en las elecciones parlamentarias de diciembre pasado, envalentonó a una oposición que hoy en día es capaz de disputarle la calle. Es quizá esta foto la que prueba de que si el referéndum revocatorio es antes del 10 de enero del 2017, tal cual lo pide la oposición a través de firmas (y donde se han detectado irregularidades), el chavismo perdería y estaría obligado a llamar a nuevas elecciones tal cual lo rige la Constitución.

En contraposición y en una postura lógica para salvaguardar al oficialismo, el Consejo Nacional Electoral (CNE) confirmó la recolección de firmas para el 24 y 30 octubre y que los cuatro millones de firmas se recojan de forma estatal, con un 20 por ciento proporcional del padrón en cada uno de los 24 estados del país. Con esto se busca aplazar el referéndum a una fecha posterior al 10 de enero de 2017.

El desenlace esta por verse y nos deja una lección: la derecha no duda, actúa.

 

Por Valentín Steimbreger

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