LA REVOLUCIÓN DE MAYO…Un día como hoy

LA REVOLUCIÓN DE MAYO…Un día como hoy

Por Gustavo Baeza- Lic. En Ciencia Politica

Este mes celebramos el 25 de mayo de 1810. ¿Pero qué celebramos el 25 de mayo? Es importante destacar que en la construcción de nuestra conciencia nacional, celebra dos hitos de la soberanía. Uno, es el que nos convoca este mes. El otro hito, corresponde al 9 de julio de 1816. Esta última fecha, es la declaración de la independencia, y la reafirmación del proceso independentista y libertario iniciado en 1810. Uno como el otro, están vinculados por un hilo conductor que es el de la consolidación de la soberanía política. Pero el 25 de mayo en particular, se halla ligado a la idea de la revolución como germen de la soberanía. Por ello, no es casual que la celebración del bicentenario en 2010, haya sido una verdadera revolución cultural de carácter popular que convocó una inmensa cantidad de compatriotas, más allá de cualquier bandería y extracción social. En esta fecha, los argentinos celebramos: LA REVOLUCIÓN. El 25 de mayo de 1810 fue antorcha libertaria en Latinoamérica; la primer Revolución exitosa en los umbrales del siglo XIX, y la única en no ser sofocada por los españoles. Luego de la revolución de mayo, amanecieron sucesivamente, un sin fin de levantamientos populares independentistas en toda Latinoamérica: Caracas; México; Santiago de Chile; Quito; etc. Desde todos los rincones del continente se dio inicio a un esfuerzo político, popular y bélico, que puso en jaque perpetuo al bulímico imperio español hasta derrotarlo en el campo de batalla de Ayacucho (actual Bolivia), un 9 de diciembre de 1824. El 25 de mayo fue señal de alerta para toda la sociedad colonial constituida por esclavos afrodescendientes; indios; mestizos, y criollos. También se sumaron a este movimiento muchos catalanes, vascos que se oponían a un régimen opresivo impuesto por Castilla y León tanto en España como en toda América Latina. La revolución de Mayo estuvo inspirada en los ideales de igualdad y libertad de los revolucionarios franceses, pero ligada, fraternalmente –valga la redundancia- a la revolución de Haití en 1791. Liderados por Toussaint L’Ouverture, los esclavos afrodescendientes, expulsaron a los conquistadores franceses logrando el primer triunfo revolucionario de este lado del mundo. También la revolución indígena desatada en el Alto Perú hacia y noroeste argentino en 1780 estuvo presente en el espíritu de nuestros revolucionarios: Moreno, Belgrano, San Martín, y lo más o menos anónimos compatriotas que los siguieron. Además de libertad e igualdad, lo que más motivó a los americanos, fue principalmente la Unidad continental del proceso revolucionario. Este carácter tiene un sentido orientador original para Latinoamérica y nos distingue de muchos otros procesos revolucionarios en el mundo. Podríamos graficar que la Unidad Latinoamericana es el río por el que han navegado todas las revoluciones del continente. Sin unidad, no se garantiza la libertad y la igualdad. “Unidad, Unidad, Unidad, debe ser nuestra divisa” sentenció Simón Bolívar. A través de la unidad continental, nuestro continente ha podido superar las peores consecuencias de la dominación imperial.

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