La industrialización de la ruralidad

Por Pablo Ala Rue*

El trigo se exporta en un 82% como grano, en un 14% como harina y solamente un 4% como derivados con mayor valor agregado, como pastas, galletas, etc.

El precio por tonelada de los derivados es 6veces mayor que el del trigo y además genera 35 veces más trabajo.

Italia produce poco trigo y exporta al año u$s 4.550 millones en pastas y productos de panadería. Argentina solamente u$s 123 millones.

Pero todos conocemos las reacciones que se generan en los medios cuando se plantean restricciones a las exportaciones del cereal.

La Argentina incrementó su producción agrícola en los últimos 20 años a razón promedio de 3,8 millones de Tn año, pero aumentando la superficie dedicada a la soja a expensas de otros cultivos e incluso otras actividades, como la ganadería. Hubo ganancia de volumen global (la Argentina superó ya los 100 M de Tn anuales, un valor histórico) pero se perdió diversidad, se desplazaron actores rurales de menor tamaño y se incrementó la dependencia de paquetes tecnológicos cerrados.

Argetina necesita recuperar la competitividad del productor chico y mediano mediante la integración vertical de las cadenas agroalimentarias desde origen hasta las góndolas del mundo. Con ello puede generar un millón de nuevos puestos de trabajo hacia el 2020 y fortalecer e incrementar el valor de sus exportaciones a través de las 31 cadenas agroindustriales.

Se estima que el mundo expandirá su demanda de alimentos en un 70% en los próximos 40 años, una pesrectiva que se une a la ventaja comparativa natural de Argentina. El “Proyecto Valor Agregado en Origen” del INTA trabaja para que el país pueda capitalizar esto y no ser “el granero del mundo” y que las fábricas (y el empleo) las tengan otros.

Esto es mucho más importante que el objetivo simplista de las 150 M Tn que plantean algunos sectores. Que, además, será un objetivo valioso de alcanzar en la medida en que no presente, como la otra cara de la moneda, la concentración, la intensividad depredatoria y la dependencia tecnológica.

FUENTE: INTA, opiniones propias.

*Vice Decano de la Facultad de Economia y A

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