Entre la desidia y los fuegos artificiales

En el mes de julio próximo, la Cooperativa de Servicios Públicos Plottier Limitada cumplirá 65 años. Esta cooperativa, como las que sobreviven en nuestra región al día de hoy, nació de la necesidad de desarrollar al incipiente pueblo de Plottier allá por 1953, cuando Neuquén distaba de ser una provincia y los chacareros, hijos en su mayoría de inmigrantes, fueron quienes heredaron la forma de organización comunitaria, heredada de las costumbres de la vieja Europa, ya fuera para comerciar en conjunto frente a los capitalistas, como para ayudarse entre sí en un imaginario donde los duros problemas de estas tierras se resolvían de manera conjunta y, naturalmente, se pensaba que las soluciones eran esencialmente colectivas.

Fue entonces, un 23 de julio de 1953, en el local de la Cooperativa Frutícola de Neuquén, que un grupo de vecinos se reunieron con el objetivo de constituir el primer consejo de administración de la flamante Cooperativa, la cual tendría por objeto proveer de electricidad al pueblo de Plottier y el Paraje de Valentina Norte y Sur perteneciente a la vecina Neuquén Capital.

Esta institución vio pasar la historia de la región y del país, como testigo vivo y central para la comunidad que la mantuvo viva, incluso en los peores momentos de períodos represivos, intervenciones y avance de las empresas privadas que quisieron desplazarla para apropiarse de las ganancias, alterando la filosofía y los principios de distribución social y de asociativismo para el desarrollo colectivo; no es de extrañarse, todos sabemos, que el capital busca siempre la ganancia individual y arremete contra la justa distribución.

En los últimos años, Plottier ha visto como la permanencia y sobrevivencia de la cooperativa se mantuvieron mientras sus destinos fueron conducidos por personas que creyeron y ejercieron los principios del cooperativismo y el bien común, con decisiones sometidas a la voluntad del ejercicio de la democracia del órgano máximo de representación que es la asamblea de socios. Lamentablemente, esos protagonistas, mujeres y hombres que ejercieron su mandato con honestidad y de manera desinteresada, han quedado en el olvido junto con las formas de ejercicio transparente y descarnado de ambiciones personales.

De un tiempo a esta parte, la cooperativa, que supo resistir a muchos avatares que la coyuntura sociopolítica le imponían, se ve debilitada por la ambición y el malgobierno de las últimas gestiones, que han hecho de la institución un organismo oscuro, donde no se informa ni comunica a los socios sobre el estado, la marcha de la gestión y los problemas económicos que enfrenta hoy la vital protagonista de la vida cotidiana de los plottierenses.

“La coope”, ha sido en los últimos tiempos, botín y trampolín de ambiciones políticas para fines que nada tienen que ver con los principios fundacionales, sociales y funcionales que la crearon.

Es así como la falta de inversión, la poca transparencia y la mala gestión, han hecho caer la confianza de los socios y la comunidad, que cada día suma más voces a favor de una privatización del servicio, oyendo los cantos de sirenas que ponderan lo privado ligado a la eficiencia y optimización del servicio, como si los ejemplos de EDENOR y EDESUR (o acá más cerca: EDERSA), no alcanzaran como ejemplo de que las empresas privadas no escapan a la falta de inversión y deficiente servicio, a costa de remitir sus ganancias a las matrices que están fuera del país, llevándose los recursos económicos de los argentinos en una incesante bicicleta financiera, al amparo del gobierno nacional que está en manos de los gerentes de las multinacionales, entre ellas, las de electricidad.

El pasado 22 de Enero, luego de 20 horas de corte de suministro eléctrico, cientos de asociados y asociadas, se autoconvocaron para poner un límite al abandono y la desidia que preside y señorea el organismo prestador del servicio que cuenta con aproximadamente 25 mil socios y el doble de usuarios. Entre los diferentes sectores de la ciudad, este fue el quinto corte de electricidad en lo que va del año, es decir cinco cortes en 25 días.

Fuera de la anécdota sobre la respuesta de las autoridades actuales de la Cooperativa, el hartazgo puso en evidencia que los socios no están dispuestos a permitir que la cooperativa se siga manejando como si fuera un galpón al mando de capataces con látigo en la mano. Es claro que la falta compromiso y participación de los asociados y la comunidad para revertir estas maneras patoteriles, (con ínfulas de patrones de estancia que son un uso común de las autoridades), son la base de la situación que hoy se atraviesa. Basta con nombrar la actitud del directorio con respecto a la actividad del espectáculo de fuegos artificiales la noche de año nuevo que, contra la corriente mayoritaria de opinión generada, se implementó sin contemplaciones, ni siquiera a los pedidos de las familias de niños con autismo que son afectados por los estruendos y padecen un infierno ante estos tipos de eventos; sumado a ello, el innecesario gasto de este tipo, cuando hay tantas y enormes deficiencias en el servicio de distribución, hablan por sí solo.

Capítulo aparte, merece el acompañamiento y la complicidad del gobierno municipal como autoridad concedente y contralor del servicio concesionado, ya sea en la figura del Intendente como del Concejo Deliberante, salvo honrosas excepciones.

Un Estado municipal, ausente de los problemas que padecen los habitantes de una ciudad que carece de una planificación mínima, acorde al crecimiento y al desarrollo que se merece dada la creciente demografía que aumenta día a día.

El gobierno municipal, que carece de canales de participación ciudadana, no ha dudado de manera unilateral y en complicidad con la mayoría del Concejo Deliberante, en sancionar, entre gallos y medianoche, una ordenanza que extiende el servicio de concesión del servicio y arrogarse el derecho de revisar y aumentar la tarifa, que ya es una de las más caras del país, sin informar a la ciudadanía de cuáles son los criterios que se fijan ni las condiciones impuestas como poder concedente a la prestataria del servicio.

Se hace evidente que la sociedad política entre el gobierno municipal y la dirección de la cooperativa, están en común acuerdo con un sistema donde ni siquiera se respeta las reglas básicas de rigen el mercado capitalista, donde un servicio caro es el que mejor confort y calidad debería tener. En esta especie de contubernio, nos aplican a los usuarios la norma inversa: pagamos un servicio caro y en condiciones deplorables. Asociados a la justificación oficial de los tarifazos que venimos padeciendo los argentinos desde hace dos años, esta sociedad política está carcomiendo a una de las organizaciones más nobles que ha dado la vida en sociedad: la Cooperativa, sinónimo de hermandad y mutualidad que enseña valores solidarios, esos que hoy frente a tanto despojo, son esenciales para que nos volvamos a mirar entre pares y ser capaces de defender las herramientas que equiparan e igualan a todos los que deseamos el bien común.

Este nuevo movimiento que se está gestando en torno a la Asamblea de Socios Autoconvocados, tiene el desafío de generar las herramientas de participación que defiendan a la Cooperativa, a los trabajadores de la misma y recuperen para la ciudad un órgano vital para el desarrollo de la ciudad en la que eligieron vivir.

Por Adrián Díaz

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