La Argentina “blanca, hermosa y pura”

La Argentina “blanca, hermosa y pura” pronunciada por una conductora de televisión para referirse a la familia presidencial esconde en sus profundidades el deseo restaurador de un orden simbólico puesto en tela de cuestión durante la última década de gobierno, esa Argentina donde los sueños de los “impuros” ponían en tela de juicio el orden natural sobre el cual la derecha argentina, en sus múltiples variantes, piensa que se constituye el “orden natural” de una sociedad.

Esa Argentina, y podríamos pensar esa Latinoamérica, minoritaria pero con la capacidad de construir “sentido común”, de la espera del derrame, que se horroriza sobre los “pies en las fuentes”, los pobres cortando la ruta, del hambre que producen las clases sobre las cuales ellas se sienten representadas, esas clases sociales y sus fracciones en las clases medias, buscan sacar del centro del espacio político a los sectores subalternos de nuestras patrias.

Es que el hecho de soñar solo les está permitido a muy pocos, las mayorías deben acostumbrarse a las pesadillas de las cuales no deberían despertarse, y quizás, también deberían quedarse en esos lugares, tanto espaciales y simbólicos, de los cuales no deben intentar pasar.

Si los “negros, feos e impuros” golpean las puertas de una sociedad, la pregunta de los “blancos, hermosos y puros” debería ser porque hay alguien afuera en las afuera de una sociedad, porque detrás de esos rostros hay necesidades que solo pueden ser comprendidos, cuando uno piensa que la desigualdad no es un acto de la naturaleza sino de un proceso de acumulación de capital, desigualdad no natural sino generada por determinadas políticas que implementan los gobiernos… y mientras tanto, habrá grietas… porque sencillamente unos pueden darles de comer a sus hijos y otros no… hay unos, al decir de don Atahualpa, escupen sangre para que otros puedan vivir mejor.

El temor en forma de interrogación que nace en mí, es que porcentaje de una sociedad se mira en el espejo y se ve “blanca, hermosa y pura” y le erra feo de espejo.

 

Por Diego Burd

http://diegoburd.blogspot.com.ar

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