La angurria de Indalo

Por Alejandro Castañeda

El día 20 de Marzo los concejales de Pechi Quiroga (NCN, UNE, FpPN) y del MPN aprobaron la una suba de 27 % en el pasaje de colectivo urbano. A partir de Abril, el boleto de la Empresa Indalo (ahora Autobuses Santa Fe) pasará a costar $ 4.90.

Una semana antes, los días 11 y 12 de marzo, 80.000 vecinos de Neuquen quedaron a pata por el paro de choferes de Indalo sin previo aviso. La astucia de la empresa fue presentar el atraso de la liquidación de los sueldos de los choferes como prueba de insolvencia del negocio del transporte y como justificación del aumento de la tarifa. Horas antes de que se trate el aumento en el Consejo Delirante, el gerente de Indalo salió a aclarar que necesitaría un boleto de $12 y que con el mantenimiento de los subsidios a las empresas de transporte costaría no menos de $6.20 , constituyendo así el argumento de futuros incumplimientos en la calidad del servicio.

Por otro lado, en el mes de Marzo, el director provincial de transporte, Luis de Brida, autorizó un aumento del 26% para la Empresa Ko-Ko en todos los recorridos provinciales: Neuquén – Centenario – Vista Alegre y Junin – San Martín.

Neuquen, ciudad de los buenos negocios

La prestación de este fundamental servicio en la ciudad de Neuquén fue monopolizada durante una década por la empresa Indalo. Y esa es la explicación de la actual capacidad de la Empresa de imponer su voluntad a todos los vecinos. El poder real de la Empresa radica en que si no quiero pagar el boleto a 5 pesos, no me queda otra que agachar la cabeza y caminar.

El servicio de colectivos debe dejar de estar en manos de empresas monopólicas, ya que su angurria asfixia a los bolsillos de los usuarios. Para ello, es el Estado municipal el que debe hacerse cargo de la operación del servicio. O bien, debe abrir el juego a otras empresas privadas, estatales o cooperativas, que hagan que la actual prestadora deje de imponer aumentos y condiciones.

El Transporte Público precisa una visión estratégica.

El aumento del boleto es un golpe clasista: solo afecta a la clase de a pie. La clase media no sube al cole. Anda en coche. Ahí tenemos la superpoblación de autos, la imposibilidad de transitar o siquiera cruzar las calles durante el mediodía o las 6 de la tarde. O las colas interminables de automóviles para cruzar el puente Cipolletti – Neuquén. Eso para no nombrar el aumento sostenido de los accidentes viales. Esta situación debe ser expuesta al debate de todos los vecinos. El Estado debe planificar la circulación de las personas, así como incentivar el uso del colectivo sobre otros medios. El transporte privado (automóviles, motos) siempre es más costoso en términos sociales, y siempre más contaminante para el medio ambiente. Por todo esto es que no podemos tener una visión de empresa para administrar un servicio fundamental como el transporte de pasajeros.

Cambiar la política, para cambiar el tranporte

Neuquén debe convertirse en una ciudad habitable y transitable para todos. Una ciudad donde sea barato moverse en cole. Mientras no haya voluntad política del estado de tomar el control del transporte público, y se lo siga viendo como un problema de rentabilidad empresaria, los neuquinos seguiremos atados a la buena o mala voluntad de los dueños de los colectivos.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *